El doble techo de cristal

El término es una metáfora que ha sido utilizada para describir las barreras invisibles (cristal) a través de las cuales las mujeres pueden ver las posiciones de élite, por ejemplo, en el gobierno o en el sector privado, pero no las pueden alcanzar puesto que se lo impide ese techo invisible. Esas barreras impiden que grandes cantidades de mujeres y minorías étnicas consigan y se aseguren empleos poderosos, prestigiosos y mejor pagados del mercado laboral

 

Por: Quiteria Franco / @qfranco

 

El techo de cristal es doble cuando además de negar importantes posiciones de elite por el simple hecho de ser mujeres se agrega la exclusión por orientación sexual. Las mujeres  lesbianas o bisexuales afrontan una doble discriminación, la de ser mujer y la de ser lesbiana o bisexual. Aunque este hecho no es exclusivo para mujeres lesbianas, sino también para hombres gay. En ingles se hace referencia a este problema como “the gay glass ceiling” o “lavander ceiling”.

 

Muchas veces esas trabas provienen no solo de los hombres en posiciones de poder, sino además de otras mujeres. Pareciera entonces que las mujeres lesbianas participan en una carrera contra múltiples obstáculos en el ascenso al éxito laboral o profesional.

 

No se trata de que las mujeres lesbianas lleguen a su lugar de trabajo y griten su orientación sexual, sino que sientan la seguridad de estar en un ambiente libre de discriminación en el que encuentren la tranquilidad de que no serán víctimas de retaliación debido a su orientación sexual en caso de que decidan mostrarla; al tiempo que no se vean obligadas a ocultar su orientación sexual debido a posibles consecuencias negativas.

 

El lugar de trabajo es donde compartimos con nuestros pares profesionales sobre nuestra vida familiar, si decidimos casarnos solicitamos permiso por matrimonio, luego la posibilidad de incluir a la pareja en el plan de seguro médico, seguro de vida, en fin, todos los beneficios laborales que disfrutan los empleados heterosexuales. Las empleadas y trabajadoras lesbianas optan por no disfrutar de estos beneficios laborales por temor a las consecuencias de develar que están en una relación con alguien de su mismo sexo.  Ante la posibilidad de ser discriminadas o frenadas en su ascenso profesional muchas optan por ocultar su vida familiar.

 

Hostilidad en el lugar de trabajo

 

Una quinta parte de los estadounidenses LGBTQ (20%) han experimentado discriminación por orientación sexual o identidad de género al solicitar puestos de trabajo. Las personas LGBTQ de color (32%) tienen más probabilidades de experimentar ese tipo de discriminación que las personas LGBTQ blancas (13%). 22% de los estadounidenses LGBTQ no han recibido el mismo pago ni han sido promocionados al mismo nivel que sus compañeros.

 

Por otro lado, al mencionar los datos sobre discriminación y sus consecuencias nos encontramos lo siguiente:

 

El miedo impide que empleados LGBT sean ellos mismos en el trabajo

 

Las personas LGBT a menudo cubren o minimizan aspectos de su identidad o personalidad (por ejemplo, ocultando relaciones personales o cambiando la forma en que se visten o hablan) para evitar la discriminación. Los empleados reportan que se sienten agotados de gastar tiempo y energía ocultando su orientación sexual (17%) e identidad de género (13%).

Culturas de trabajo inclusivas

 

Un cuarto (25%) de los empleados LGBTQ informan que permanecen en un trabajo debido a un entorno que incluye a los LGBTQ. 10% de los empleados de LGBTQ han dejado un trabajo porque el entorno no aceptaba a las personas LGBTQ. Finalmente, en cuanto a posiciones de liderazgo, aseguran que los líderes corporativos abiertamente LGBT son raros.  Menos de 20 directores de juntas en las compañías Fortune 500 fueron LGBT + abiertamente en 2018.

 

Venezuela

 

Estos datos quizás puedan ayudarnos a entender por qué hay una marcada tendencia entre personas LGBTI a ser trabajadores independientes, por lo menos en Venezuela, optando por profesiones u ocupaciones que les permitan mantener cierta autonomía que les ayude a evitar la discriminación laboral. Entre las profesiones u ocupaciones más destacadas para quienes tienen la posibilidad de culminar una carrera podemos mencionar el diseño gráfico, diseño de moda o de interiores, el periodismo, la actuación, comunicador social, escritura, la tecnología, todo lo relacionado con la computación, redes sociales o en organizaciones de derechos humanos como ONG, fundaciones o asociaciones. Muchos han optado, con destacados resultados, en la peluquería o estética y el canto aficionado, pero otros menos afortunados terminan en el trabajo sexual o prostitución (en la mayoría de los casos de manera forzada).

 

Superar obstáculos

 

En palabras de Beth A. Brooke-Marciniak, mujer lesbiana y vicepresidente Global de Política Pública de EY, en un artículo publicado en 2015, aseguraba que “desde mi propia experiencia de ser “diferente” es multifacética. Era una mujer, introvertida y encerrada, con una política que tendía a diferir de mis compañeros en mi profesión fuertemente masculina y extrovertida”.

 

Sin embargo, agrega que esas diferencias contribuyeron a tener una propensión natural a ser una líder inclusiva, asegura. Dado que “había experimentado la posición de minoría en muchas dimensiones. Desde que salí del closet en 2011 he sido más sincera conmigo misma y más auténtica con los demás. En pocas palabras, me ha convertido en una mejor líder. Y estar en una posición de liderazgo en una organización global me ha proporcionado una plataforma para hablar abiertamente sobre una amplia gama de temas”.

 

¿Y qué pueden hacer las empresas para ayudar? Muy sencillo, seguir las recomendaciones del Manual de Naciones Unidas con los Estándares de conducta empresarial contra la discriminación a personas LGBTI.

 

Respeto a los derechos humanos; 2. eliminar la discriminación; 3. dar apoyo; 4. prevenir otras violaciones de DDHH; 5. actuar en la esfera pública.

Lo ideal sería comenzar con algunas medidas concretas podrían iniciar con la elaboración de protocolos contra el acoso laboral que incluyan mecanismos para recibir y procesar denuncias de discriminación por razón de la orientación sexual y la identidad y expresión de género.

En cuanto a beneficios laborales, un buen inicio seria ofrecer la inclusión del cónyuge en el seguro social sin distinción por orientación sexual. Pero lo más importante es ofrecer ambientes de trabajo amigables, libres de discriminación y con igualdad de oportunidades para mujeres y hombres, sin distinción alguna que les permita desarrollar su máximo potencial.

 

El techo de cristal ha ido rompiéndose a nivel mundial, aunque de manera excepcional, por ejemplo, Jóhanna Sigurðardóttir la primera mujer lesbiana que asume el cargo de Primera Ministra de Islandia (2009–2013), Ana Brnabić, primera mujer y lesbiana que asume el cargo de Primera Ministra de Serbia  desde 2017. Edith Windsor logró las más altas posiciones en IBM desde 1958 hasta 1975 cuando se retiró para fundar su propia empresa, pero enclosetada, bajo el temor de ser echada de la empresa por ser lesbiana. Apenas en 2018, Beth Ford se convirtió en la directora ejecutiva de Land O’Lakes y la primera mujer abiertamente gay en dirigir una compañía de Fortune 500.

 

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