La migración como factor que propicia la trata de personas y otras formas de esclavitud moderna

La Emergencia Humanitaria Compleja en Venezuela ha generado una crisis de movilidad humana en la región de América Latina, ha ocasionado un flujo irregular de población venezolana por toda la región que se ha convertido en una de las principales causas de aumento de los factores de riesgo y sobre exposición de los habitantes de Venezuela a la trata de personas y a muchas de las prácticas neo-esclavistas, tanto en Venezuela que es el país de origen, como en los países de tránsito y destino.

 

  • Aumento desbordado de población venezolana migrante

El deterioro de la calidad de vida, la hiperinflación, la escasez de alimentos, medicamentos, el colapso de los servicios básicos como la electricidad, el agua potable, el gas doméstico y el transporte, y la elevada inseguridad personal y social son aspectos que propician la disposición al riesgo de algunos migrantes porque al no tener garantizadas sus necesidades básicas, sienten que no tienen nada que perder. Y si a este panorama se suma el acceso extremadamente limitado a la atención en salud —debido al deterioro de las instalaciones, falta de mantenimiento de equipos o las precarias condiciones en las que se imparte el servicio—, episodios de fuerte represión a manifestantes, la inseguridad ciudadana y la cantidad de muertes violentas que ocurren en el país, son factores que llevan a muchas personas, especialmente las más jóvenes, a tomar la decisión de migrar.

 

  • Aumento de la población femenina migrante

En cuanto a las necesidades particulares que impulsan a las mujeres a viajar se observan las acentuadas desigualdades sociales, la falta de acceso a anticonceptivos y medicamentos propios para afecciones de la mujer o relacionados con el embarazo, el índice de mortalidad materna, la ausencia de antirretrovirales para las mujeres que viven con VIH, las mujeres solas con hijos, hijas o parientes con alguna discapacidad, condición especial o simplemente dependiente de algún medicamento o tratamiento de alto costo o escaso en el país. Motivos como estos han hecho que mujeres se vean forzadas a migrar con la responsabilidad de cubrir, además de las propias, las necesidades de la familia que queda en el país, con lo cual ha cambiado la dinámica familiar y su rol en la sociedad, reduciéndose cada vez más la edad a la que se inician en actividades productivas sacrificando la continuación de su educación.

Las mujeres, incluidas las mujeres trans, lesbianas, adolescentes mujeres, y niñas son particularmente afectadas en los contextos de movilidad. Los factores de riesgo que en éstos se potencian apuntan a quienes viajan a pie, solas, pertenecen a alguna etnia indígena, son madres o tienen personas dependientes de ellas con necesidades inmediatas, si no cuentan con la documentación necesaria para el viaje, si poseen pocas redes de apoyo familiar, si han vivido situaciones de violencia previa, abuso sexual o si ya en el país son víctimas de explotación sexual. Los riesgos que enfrentan en estos contextos de movilidad son variados, desde situaciones de sexo transaccional, que es un mecanismo implementado sobre todo en la etapa de tránsito, por quienes controlan los cruces irregulares de frontera; hasta el riesgo de ser captadas por redes de trata de personas.

  • Aumento de la población de niños, niñas y adolescentes migrantes

Es especialmente preocupante el constante aumento de niños, niñas y adolescentes migrantes no acompañados quienes enfrentan serios riesgos para su protección como consecuencia de la separación familiar, ausencia de regularización migratoria, violaciones al derecho a la identidad de las y los infantes que pueden catalogarse en riesgo de apatridia, por las limitaciones de acceso al registro de nacimiento ante el cierre de Embajadas y Consulados en el exterior, lo que les hace sumamente vulnerables a la exclusión del sistema educativo, la mendicidad, al trabajo infantil y trabajo en condiciones peligrosas, la esclavitud, la venta de niños y niñas, situaciones de reclutamiento forzado, explotación sexual en cualquiera de sus modalidades, la trata de personas y otras formas de esclavitud moderna.

  • Carencia de documentos de identidad

Muchas de las personas que requieren, por diversos motivos, ejercer su derecho a la circulación y entrar o salir del territorio nacional, se ven forzadas a hacerlo ilegalmente, pues carecen de documentos, debido a que el Sistema Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (SAIME) tiene más de tres años incumpliendo su función de proveer a la ciudadanía de sus documentos de identidad, y ha generado una crisis de pasaportes. Se ven de esta manera forzados a vincularse con redes de traficantes, que en muchas ocasiones funcionan además como redes de trata de personas, y una vez realizado el cruce de fronteras, proceden además a someterles a situaciones de explotación.

  • Corrupción

La corrupción ha jugado un rol fundamental al facilitar la perpetración del delito de trata de personas, entre otros. La carencia de integridad y fortaleza en las instituciones venezolanas da paso a la impunidad y muchas veces a la revictimización. Algunos funcionarios en las fronteras venezolanas permiten el tráfico ilícito de migrantes a cambio de beneficios económicos, ayudando a las redes de trata a obtener “presas fáciles” para sus fines, generando crímenes impunes del otro lado de la frontera[1].

  • Estigmatización, xenofobia y discriminación

La percepción negativa respecto de los migrantes contribuye a dificultar su incorporación a la vida regular en el país de destino y aumenta la vulnerabilidad a las formas de explotación. En ocasiones se criminaliza en otros países a la población venezolana migrante, a través de los medios de comunicación y redes sociales, cuando en casos de delitos que causan gran conmoción en la sociedad, los mismos son atribuidos a la nacionalidad de sus perpetradores. En algunos países el ingreso ilegal al territorio está tipificado como delito, sancionado con penas privativas de libertad, que en ocasiones pueden ser sustituidas por fianzas, pero sólo mediante el pago de grandes sumas de dinero y estas normas pueden llegar a aplicarse a personas que han sido trasladadas a esos países luego de la captación como víctimas de trata de personas[2]. En este sentido, es necesario se extienda y se siga profundizando la labor de algunos Estados que han implementado procesos de regularización y campañas de concientización frente a situaciones de xenofobia y discriminación, así como las medidas humanitarias que, entendiendo las dificultades que existen para la obtención de pasaportes, han decidido aceptar este documento fuera de su fecha de vencimiento o incluso la cédula de identidad[3], lo cual contribuye a mejorar la protección jurídica y el acceso a la justicia de las víctimas de esclavitud moderna en esos territorios.

  • Incumplimiento del deber de no devolución

En situaciones de migración forzada debe insistirse en que los países receptores de personas con necesidad de protección internacional, deben abstenerse de devolverlas al país de origen, y si no pueden recibirle, deben gestionar su recepción por un tercer país. Tal es el caso de los migrantes venezolanos en la actualidad, que no se movilizan por meras razones económicas, solo en busca de mejores condiciones, sino que ello va acompañado del elemento de necesidad, porque en el propio país no están dadas las condiciones para satisfacer las necesidades mínimas, y por tanto la movilidad guarda relación con el resguardo de la vida y la salud. Los países receptores que incumplen el deber de no devolución exponen a los venezolanos a graves riesgos, entre los que se encuentra el de ser víctimas de trata u otras formas de esclavitud moderna.

 

  1. Grupos particularmente vulnerables a la trata de personas y otras formas de esclavitud moderna 
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    • Niños, niñas y adolescentes

Niños, niñas y adolescentes (NNA) son particularmente vulnerables en Venezuela frente a la trata de personas y otras formas de esclavitud moderna, pues se entrecruzan distintas variables, entre las que podemos mencionar: enormes dificultades de las familias para tener acceso a bienes y servicios indispensables para el sustento de la vida; NNA  actuando como proveedores, para satisfacer sus propias necesidades o las de sus familias, y que llegan a estar involucrados en situaciones de sexo transaccional como mecanismo de sobrevivencia. NNA en zonas de frontera que se ven involucrados con la actuación de Grupos Armados Irregulares. NNA en zona minera víctimas de explotación sexual y laboral. NNA obligados por explotadores a ejercer la mendicidad, lo que pasa inadvertido por la naturalización del recurso a la mendicidad, al que se han visto obligados a acudir muchos, incluso grupos familiares, como mecanismo para subsistir; entre otras formas de explotación. Estas situaciones se ven potenciadas por las fallas en los sistemas públicos de identificación de la población de recién nacidos.

Adicionalmente, están otras situaciones vinculadas con la migración forzada, en la que no solo está la problemática de los propios niños, niñas y adolescentes migrantes, en ocasiones no acompañados, sino también las situaciones de niñez dejada atrás por representantes que migran y los dejan a cargo de familiares sin la debida capacidad para proveerles sustento y protección, o a cargo de personas que los someten a explotación. En estos contextos las redes de delincuencia han sabido aprovechar la desintegración familiar para captar a NNA no acompañados, separados o que están al cuidado de la familia extendida o de otras personas. Frente a tales situaciones resaltan las debilidades del Sistema de Protección Integral de Niños, Niñas y Adolescentes que no ofrece respuestas, ni de manera autónoma ni de manera coordinada con otras autoridades competentes en las materias vinculadas a los fenómenos de esclavitud moderna.

La trata de personas es un delito que afecta particularmente a niños, niñas y adolescentes, pues esa sola condición de ser sujetos cuyas capacidades están precisamente en proceso de desarrollo, hace que su condición de poder frente a otros esté disminuida, y les lleva a tener un grado mayor de riesgo de llegar a ser víctimas de este delito caracterizado por el ejercicio de poder de una persona sobre otra, de manera abusiva y absoluta.

Al respecto se sabe que el fenómeno ocurre, y que está en aumento, pero se desconoce con precisión su magnitud así como otros detalles. Se ha expuesto que del total de víctimas de trata de personas en el mundo, un cuarenta por ciento (40%) son niños, niñas y adolescentes. Se hace referencia a que ciertas modalidades de trata de personas (trata con el propósito de explotación a través de trabajo forzoso) afectan más a los niños y adolescentes hombres, mientras que otras modalidades de trata de personas (trata con el propósito de explotación sexual) afectan más a niñas y adolescentes mujeres. Sin embargo, la ausencia de cifras precisas impide determinar si en general existe una mayor proporción de niñas y adolescentes mujeres afectadas (en comparación con los niños y adolescentes hombres)[4].

En Venezuela uno de los aspectos sobre los que se carece de suficiente información en materia de trata de personas es el referido a la victimización de niños, niñas y adolescentes

  • Mujeres

Las nuevas formas de esclavitud no son neutrales al género, las mujeres, incluidas las mujeres trans, lesbianas, adolescentes mujeres, y niñas son el grupo poblacional con mayor riesgo de sufrir situaciones de explotación. Adicionalmente, otras situaciones que las victimizan como el abuso y la violencia sexual, o las situaciones que llevan al sexo transaccional como forma de sobrevivencia, configuran factores que aumentan su vulnerabilidad como potenciales víctimas de trata de personas y otras formas de esclavitud moderna.

En el caso de mujeres adultas, en el perfil de las víctimas de trata que arrojan algunos estudios, se observa que las mujeres son mucho más victimizadas que los hombres y que los menores de edad pues constituyen un 70% del total de víctimas[5].

Adicionalmente, las mujeres son utilizadas como “anzuelo” para captar a nuevas víctimas, aprovechando la relación de confianza y empatía que las mujeres generan entre sí. Muchas de las captadoras han sido víctimas de trata anteriormente y producto de chantajes y relaciones desiguales de poder se les conmina a participar en la cadena del delito, siendo éstas el eslabón más vulnerable.

  • Población LGBTI

En el caso de las mujeres transgénero el mecanismo de captación no se centra únicamente en el tipo o condiciones de empleo, sino que la oferta engañosa va hasta el pago del tratamiento médico para su proceso de transición, implantes mamarios, sesiones de fotografías y casting para compañías de modelaje.[6] Esto sumado a la situación general de que estas personas están siendo severamente impactadas por la emergencia humanitaria compleja, y en algunos casos se ven forzadas a salir de Venezuela para ejercer la prostitución, porque son cabezas de familia y no tienen sustento fijo para su manutención[7].

  • Indígenas

Para la población indígena y particularmente para las mujeres indígenas los factores de riesgo se asocian a la carencia de condiciones para el derecho a la identificación, el aumento de la presencia de actores armados no estatales, provenientes en gran medida del conflicto armado colombiano, quienes controlan las minas y los territorios indígenas generando un escenario propicio para la esclavitud moderna. Asimismo, la contaminación producto de la minería ilegal, aunada a la afectación del cambio climático en los procesos de desertificación y cambio en los patrones de lluvia, desmantela la economía tradicional del auto-sustento haciéndose necesaria la búsqueda de alternativas económicas para mitigar los efectos de pauperización. Todo esto profundizado, además, por el contexto de la emergencia humanitaria compleja.

Particularmente desde la creación del Arco Minero y con la presencia de grupos armados irregulares en el estado Bolívar, se ha visto especialmente afectada la población indígena. La afectación en el orden ambiental de la actividad minera ha traído consecuencias económicas, culturales y de salud, que fuerzan a un cambio en los hábitos de vida tradicional de estas poblaciones, obligando a los hombres a dedicarse a la minería y creando la dependencia de actividades comerciales informales. Grupos que operan con la lógica de crimen organizado inducen bajo amenazas, intimidación y coacción a muchas mujeres y jóvenes a situaciones de prostitución forzada, lo que, en el marco de una situación de crisis y pobreza generalizada, obliga a estas mujeres a insertarse en redes de trabajo sexual o en la explotación sexual comercial como forma de sustento, situándose en una condición de víctimas potenciales de cualquiera de las formas de esclavitud moderna. En las denominadas “currutelas[8] que circundan las minas, prolifera la explotación sexual de mujeres, niñas y adolescentes, de diversas nacionalidades y procedencias étnicas[9].

  • Hombres

Los hombres, adolescentes hombres y los niños son vulnerables a situaciones de trabajo forzado y en condiciones peligrosas, al reclutamiento forzado por parte de grupos armados irregulares ligado a actividades de contrabando, pero también en el sector agrícola, pesquero y minero.

En el caso de los hombres adultos son situaciones que pueden estar invisibilizadas pues se ocultan tras el hecho aparentemente legal y natural del trabajo.

 

[1] Transparencia Venezuela: Se necesitan instituciones sólidas para abordar la delincuencia organizada. Disponible en: https://www.transparency.org/news/feature/venezuela_se_necesitan_instituciones_solidas_para_abordar_la_delincuencia_o

[2] Contraviniendo los Principios y Directrices del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos relativos a la no penalización de las personas objeto de trata (2009) en los que se expone claramente que: “Las víctimas de la trata de personas no serán detenidas, acusadas ni procesadas por haber entrado o residir ilegalmente en los países de tránsito y destino…”

[3] Haciendo valer el Acuerdo de Residencia para los Nacionales de los Estados Partes y Asociados del Mercosur vigente desde el 2014.

[4] World Free Foundation. Índice Global de Esclavitud Moderna, 2018. https://www.globalslaveryindex.org/2018

[5] World Free Foundation. Índice Global de Esclavitud Moderna, 2018. https://www.globalslaveryindex.org/2018

[6] Franco Quiteria (2017, septiembre 4) Trata de mujeres trans o esclavitud moderna. Disponible en: http://alternos.la/2017/09/04/trata-de-mujeres-trans-o-esclavitud-moderna/

[7] Según la organización Caleidoscopio Humano, esto se observa en casos que han documentado.

[8] Nombre en portugués dado al lugar que expende bebidas, ofrece música y personas en situación de explotación sexual.

[9] Moncada, Alicia. Mujeres, Derechos y Políticas Públicas en América y El Caribe. Aportes para el análisis de la violencia contra las mujeres indígenas en contextos mineros. Universidad de Limonges, 2016. Pág. 135.

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