Otro Día del Orgullo LGBTI con muchos motivos para luchar

Nos llegó un nuevo mes del orgullo LGBTI en Venezuela en medio de una crisis en todos los niveles político, económico, social, cultural y hasta emocional

Por: Quiteria Franco / @qfranco

Lo afirmo, una y otra vez. No hay en Venezuela razones para celebrar el orgullo de ser una mujer u hombre homosexual, mucho menos celebrar el hecho de ser una mujer u hombre trans; solo se puede celebrar el hecho de estar vivos, pero qué vida esta que tenemos.

 

¿Tenemos que salir a marchar? Sí, por supuesto que sí, pero debemos marchar con un propósito claro, el de exigir nuestros derechos. Para así ser cónsonos con la motivación original de la primera marcha del orgullo gay, por allá en el año 1968 en la que se exigió al estado de Nueva York respeto al derecho de las personas homosexuales y trans a disfrutar en los espacios públicos y privados sin ser perseguidos por las fuerzas policiales de Greenwich Village.

 

Mientras en Venezuela nuestros derechos sigan siendo vulnerados y negados debemos salir a marchar. Pero debemos tener claras las razones por las que marchamos. Por el derecho a la igualdad y no discriminación en el área laboral, escolar, a servicios de salud libres de discriminación. Debemos seguir exigiendo nuestro derecho al libre desenvolvimiento de nuestra personalidad en los espacios públicos. No podemos seguir limitando nuestras vidas al espacio privado a la clandestinidad. No, esa fue la principal razón de la protesta del Bar Stonewall. Es inaceptable que 30 años después, en Venezuela estemos viviendo en las mismas condiciones de ese entonces.

 

Debemos salir a protestar y exigir el derecho a la identidad de las personas trans e intersex. La negación de este derecho deriva en la negación de muchos otros derechos como el derecho a la educación, a la salud, al trabajo, a la libre circulación por el territorio nacional e internacional. En la actual crisis en Venezuela, las personas trans se ven afectadas en primer lugar por la escasez de medicamentos para mantener su proceso de transición, varias personas trans han denunciado la falta de hormonas, lo cual les ha llevado al consumo de hormonas animales cuyas consecuencias podrían ser fatales. Otras personas trans, mujeres en particular, están siendo víctimas de trata por parte de gente inescrupulosa y oportunista. Sin olvidar, las situaciones humillantes por las que deben pasar al momento de querer adquirir productos básicos, en servicios bancarios, en centros de salud entre otros.

 

Debemos seguir exigiendo también el derecho de las parejas del mismo sexo a formar familia y brindarle la debida protección a través del matrimonio, las uniones de hecho y cualquier otro instrumento legal establecido en la Constitución en igualdad de condiciones a las personas heterosexuales. Son muchas las familias de parejas del mismo sexo que ven imposibilitado brindar la protección legal a su pareja y/o hijos debido a la negación de este derecho.

 

Adicionalmente, urge declarar la nulidad del artículo 565 de la ley orgánica de Justicia Militar que aún penaliza las relaciones homosexuales en miembros de las fuerzas armadas. Son muchos, demasiados los reportes que recibimos de oficiales que están siendo despedidos y/o perseguidos y amenazados con la aplicación de este artículo.

 

Asimismo, urge eliminar la prohibición de donación de sangre a personas homosexuales, son muchas las vidas que se podrían salvar si se permite a personas LGBTI la donación de sangre. Una exigencia fundamental, debe ser que se emprenda desde ya la compra de los medicamentos antiretrovirales para las personas que viven con VIH, muchos de los cuales son hombres homosexuales u hombres que tienen sexo con hombres, y otras tanto son mujeres trans.

 

No puede haber una fiesta del orgullo LGBTI en medio de tantas carencias legales y ausencia de políticas públicas, así como una grave crisis de servicios de salud además de la inoperancia de un Parlamento desmembrado, bloqueado por el gobierno nacional que mantiene los avances legales en un limbo. Las personas LGBTI viven y padecen la crisis venezolana de manera agravada, debido al estado de indefensión legal en que se encuentran desde hace muchos años

 

Es imposible hablar de avances en Venezuela en materia de derechos y protección legal a personas LGBTI, esa lista de “menciones” en leyes que muchos voceros del gobierno repiten de memoria no tienen ninguna aplicación en la práctica. Asegurar que gracias a Chávez se visibilizó a las personas LGBTI es mentir descaradamente, las marchas del orgullo LGBTI se iniciaron mucho antes de la llegada de HCF al gobierno. Es falso que HCF eliminara la ley de vagos y maleantes. Esa ley fue decretada inconstitucional en 1997, dos años antes de la llegada del difunto militar. Quienes hacen estas afirmaciones mienten de manera intencional. HCF tuvo 4 leyes habilitantes, el chavismo fue mayoría en el Parlamento durante 15 años. Maduro tuvo 2 leyes habilitantes. Ninguno de los dos presidentes aprobó ley alguna para proteger o reconocer derechos de personas LGBTI. Mienten quienes aseguran que Maduro y su gobierno están a favor.

 

Los únicos y muy pocos avances en Venezuela han sido gracias al arduo trabajo de las organizaciones que trabajan a favor de las personas LGBTI. Por ejemplo, la sentencia 190 del TSJ del año 2008, caso Unión Afirmativa de Venezuela, y la sentencia 1127 de 2016 caso Migdely Miranda/Giniveth Soto. Ambas sentencias, muy limitadas en su alcance, pero sin duda un avance.

Mientras en el mundo ya son 26 los países dónde es posible para personas LGBTI contraer matrimonio. Otros tantos cuentan con la Unión Civil o Uniones de hecho. Muchos de estos países también permiten la adopción de niñas y niños por parte de parejas homosexuales. Otros países cuentan con una ley de identidad y asignación de cuotas de empleo para personas trans.

Fuente: Alternos LA

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