Estreno de documental Lesbianas en Venezuela: abriendo caminos

Este martes 27 de agosto en Caracas será el estreno del documental Lesbianas en Venezuela: abriendo caminos.

 

Lesbianas en Venezuela: abriendo caminos es un documental que muestra los inicios, acciones, obstáculos, logros y perspectivas hacia el futuro de mujeres que se han destacado y siguen destacándose como activistas lesbianas en Venezuela. 

Jany Campos, Gisela Kozak, Gabrielle Gueron, Karla Carrillo, Ana Rojas y Elena Hernaiz de Fundación Reflejos y Quiteria Franco de Unión Afirmativa son las protagonistas de este documental que aspira a formar parte de la memoria histórica del movimiento LGBTI en Venezuela.

El documental busca además servir para que quienes aspiran a formarse como defensoras de derechos humanos de las mujeres, y en particular, de mujeres lesbianas conozcan lo que se ha hecho, como ha sido el camino recorrido y también escuchar las sugerencias de quienes ya han transito los caminos del activismo lésbico en el país.

La invitación es para toda las personas interesadas mujeres, jóvenes, adultas, hombres solidarios e interesados en el tema a acompañarnos en la premier del documental Lesbianas en Venezuela: abriendo caminos.

La entrada es libre, pero puedes traer como contribución para nuestra videoteca/biblioteca un video de una serie de TV,  película o un libro con temática sobre mujeres lesbianas. 

La cita es el martes 27 de agosto de 3 a 5 pm, en la Sala Cabrujas de los Palos Grandes, Municipio Chacao.

Dirección: Av. Francisco de Miranda con 3ra Avenida de Los Palos Grandes Centro Comercial El Parque, Nivel C-1, Caracas 1010, Miranda.

Punto de Referencia: A la salida de la Estación de Metro Miranda,  diagonal a la salida del Estacionamiento de Parque cristal Detrás de Wendys.

        

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La sociedad civil ante la violación del derecho a la educación a dos jóvenes en el Instituto Escuela en Caracas

La sociedad civil se pronuncia ante la violación del derecho a la educación a dos jóvenes en el Instituto Escuela en Caracas

 

Las organizaciones firmantes se manifiestan ante el hecho de discriminación contra dos adolescentes a quienes se les ha negado la nueva inscripción en el instituto Escuela donde estudian.

El pasado 29 de julio, a través de denuncia pública se conoció que dos adolescentes estudiantes regulares del Instituto Escuela ubicado en la zona de Prados del Este en Caracas, se les ha negado la re/inscripción en ese instituto, debido a que las dos chicas se habían besado durante un viaje en el autobús de la escuela. La Sra. Karina Barbosa, madre de una de las jóvenes ha denunciado a los medios que durante  las semanas posteriores al incidente la joven fue objeto de supervisión y seguimiento en el instituto.  Al momento de proceder a hacer la nueva inscripción de sus hijos se le impidió hacerlo, al solicitar una explicación se le sugirió “propiciar un cambio de ambiente para la joven” agregando además que “la institución no está preparada para lidiar con ese tipo de asuntos” en referencia al beso entre las chicas. Al poner la denuncia ante el Consejo de Niñas, niños y Adolescentes local, no han obtenido una respuesta. Ante tal situación recordamos cual debe ser la actuación de las instituciones las que deben tener siempre en cuenta:

  1. Los niños, niñas y adolescente son Sujetos de Derechos.

Ya no son considerados “objetos” de tutela (como lo eran bajo el paradigma de la Teoría de la Situación Irregular, contemplado en la antigua la Ley Tutelar del Menor de 1980), sino sujetos plenos de derechos (como lo establece la Doctrina de la Protección Integral, acogida en Venezuela con la ratificación de la Convención sobre los Derechos del Niño y la puesta en vigencia de la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, LOPNNA).

  1. Siempre se debe tomar en cuenta el Interés Superior del Niño.

Esto quiere decir que al momento de tomar decisiones, deben medirse y tomarse en cuenta, antes que nada, las consecuencias para el bienestar del niño, niña o adolescente. Es un error no considerar sus puntos de vista o pasar por alto alguno de sus derechos pensando que “es por su bien”.

  1. Debemos actuar bajo el Principio de Prioridad Absoluta.

Esto quiere decir otorgar primacía a los niños, niñas y adolescentes en el acceso y la atención de los servicios públicos; en la protección y socorro en cualquier circunstancia; en el desarrollo preferencial de políticas públicas, así como en la disposición de los recursos necesarios para implementarlas.

  1. La familia, el Estado, y la sociedad son corresponsables en hacer cumplir los derechos de los niños, niñas y adolescentes.

La familia es el espacio más idóneo para el desarrollo de los niños, niñas y adolescentes, por lo tanto, siempre que sea posible, sobre ella recae la responsabilidad directa del cuidado y la protección de esta sensible población. La obligación de la familia debe ser correspondida con la obligación de la sociedad y del Estado.

  1. Debemos actuar bajo el Principio de No Discriminación.

No discriminar significa asegurar la igualdad de oportunidades en el disfrute de los derechos de todos y cada uno de los niños, niñas y adolescentes. Ni las condiciones personales de ellos y ellas, ni las de sus familiares o representantes debe provocar su exclusión o discriminación. Pero si algún niño, niña o adolescente estuviera expuesto a un estado de vulnerabilidad mayor, deben desarrollarse estrategias de protección y compensación para que efectivamente le sean garantizados sus derechos.

  1. Debemos actuar bajo el Principio de la Integralidad de los Derechos Humanos.

Es necesario tener presente que todos los derechos tienen la misma jerarquía y valor. Son indivisibles e interdependientes; de manera que no se pueden reconocer algunos sí y otros no. La indivisibilidad de los derechos alude a su complementariedad; es decir, que la protección debe ser integral.

Por lo tanto, exigimos:  

  1. Dar una respuesta oportuna a las representantes de las jóvenes involucradas y restituir los derechos vulnerados.
  2. Proceder a tomar las medidas necesarias para que el personal del instituto (maestros, supervisores, y otros) reciba la formación apropiada para actuar ante situaciones similares.
  3. Proceder a elaborar e implementar un protocolo de actuación interno que permita abordar los casos de acoso escolar y una instancia que permita a estudiantes, maestros y demás personal presentar denuncias por casos de discriminación y acoso.
  4. Elaborar un compromiso claro y público de respeto a los derechos de igualdad y no discriminación dentro del Instituto Escuela.

 

 

Suscriben

 

100% Estrógeno

A.C. Madres y Padres por Los Niños En Venezuela (MAPANI VENEZUELA)

Acceso a la Justicia

Acción Solidaria

ACCSI Acción Ciudadana Contra el SIDA

ALAPLAF

Asociación Mujeres en Positivo por Venezuela

Asociación Civil Fuerza, Unión, Justicia, Solidaridad y Paz (FUNPAZ)

Asociación Civil Mujeres en Linea

ASV

Ateneo Ecológico del Orinoco

Aurora Madre

Caleidoscopio Humano

CDH-UCAB

Cecodap

Centro de Justicia y Paz-CEPAZ

Centro de Derechos humanos de la Universidad Metropolitana (CDH-UNIMET)

Centro para los Defensores y la Justicia

Civilis Derechos Humanos

Clima21 – Ambiente y Derechos Humanos

Codehciu

Codhez – Comisión para los Derechos Humanos del Estado Zulia

Comisión Nacional de DDHH de la Federación de Colegios de Abogados de Venezuela del estado Táchira

EDEPA A.C.

EXCUBITUS Derechos Humanos en educación

Funcamama

Fundación Aguaclara

Fundación Lucelia

Fundación nueva mujer margarita

Fundación para la Prevención de la Violencia hacia la Mujer

Gobiernatec

Hombres por la equidad y la igualdad

Labo Ciudadano

Monitor Social A.C.

Movimiento Ciudadano Dale Letra

Mujeres Con Voluntad

Observatorio de Derechos Humanos Universidad de Los Andes

PLAFAM

Promoción Educación y Defensa en DDHH – PROMEDEHUM

Sociedad Hominis Iura (SOHI)

StopVIH

Una Ventana a la Libertad

Uniandes A. C.

Unión Afirmativa

Una Ventana a la libertad

Venezolanos en Acción

 

 

Personas de la sociedad civil

María Corina Muskus, Magally Huggins, Beatríz Rodriguez, Marisol de la Rosa, Urquia Sanchez, Haydee Deutsch, Lilia Arvelo, Ma. Alexandra Sordo, Rossie Cedeño Gómez, Fernando Aranguren, Jenny Medina, Hector Pérez Marcano, Carlos Walter, Diana Merchan, Gabriel Ortiz, Susana Rafalli, Edgar Baptista, Karla Avila Morillo. 

 

 

 

 

 

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Centro Comercial el Recreo podría enfrentar sanciones

Son muchas las denuncias que hemos recibido sobre discriminación contra las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intesex (LGBTI) por razón de su orientación sexual, identidad o expresión de género por parte del personal que labora en el CC el Recreo. Aunque hasta ahora las denuncias solo se sabían a través de las redes sociales, ninguno de los involucrados había presentado una denuncia formal. Finalmente, uno de los afectados ha formulado una denuncia ante el Ministerio Público. Compartimos con ustedes la información que manejamos.

 

El relato

El pasado domingo 13 de enero de 2019, Carlos (nombre ficticio por seguridad y protección) regresaba de su paseo dominical al Ávila, decidió atravesar el CC. El Recreo para llegar hasta Bello Monte, al detenerse en medio del CC para tomar una foto del atardecer, un vigilante del CC lo detiene de manera violenta, lo empujó al tiempo que le decía “maldito marico”, y lo señalo de estar haciendo actos indebidos. Con la ayuda de otros cuatro vigilantes, lo sometieron, lo requisaron, le revisaron su teléfono y lo despojaron de su bolso vaciando su contenido. Acto seguido lo metieron en un cuarto de mopas y trastos dónde permaneció encerrado durante cuatro horas en total oscuridad. Carlos, en medio de esas circunstancias como pudo logró llamar a su abogado. Williams Dávila, el abogado de Carlos al indagar sobre las razones para mantenerlo encerrado, solo recibió la negativa de los vigilantes a dar explicaciones. Vargas,  procedió a llamar la policía y logró liberar al joven con la intermediación de los funcionarios policiales.

Lo único que los vigilantes argumentaron para explicar su actuación es que como “el joven parecía raro como esa gente” ellos estaban haciendo labores de prevención para impedir que realizaran actos indebidos.

 

Las acciones legales emprendidas

Ante la gravedad de los acontecimientos, el abogado procedió a realizar una denuncia ante la Fiscalia 49 del Ministerio Público de la Circunscripción del Área Metropolitana de Caracas con el fin de solicitar una investigación y se proceda a sancionar a los responsables de este hecho. La Fiscalia procedió a solicitar lo siguiente:

  1. datos personales y datos de ubicación del personal de seguridad que se encontraba de guardia al momento del suceso.
  2. Copia certificada de las novedades registradas en la fecha del suceso
  3. Los videos de seguridad correspondiente a la fecha del suceso

Esta solicitud fue enviada al Departamento de Seguridad del CC. EL Recreo y a la Gerencia del CC. El Recreo. El jefe de Seguridad hasta ahora se ha negado a entregar la información solicitada, mientras que la Gerencia del CC, no ha aportado ninguna respuesta.

 

Los delitos

El personal de vigilancia involucrado en el caso podría haber incurrido en el delito de usurpación de funciones públicas, simulación de hecho punible y el más grave de todos, la privación ilegítima de libertad de una persona.

Adicionalmente, si la empresa de vigilancia no colabora en la entrega de la información solicitada estaría obstruyendo la investigación de hechos punibles; y de manera indirecta el CC comercial tendría una responsabilidad compartida en la posible comisión de esos delitos mencionados.

La Gerencia del Centro Comercial debe instar a la empresa de vigilancia a colaborar en la entrega de la información solicitada por el Tribunal encargado con el fin de investigar y determinar las responsabilidades individuales o colectivas de los involucrados y las sanciones correspondientes. Las personas jurídicas no están exentas de cometer delitos y, por ende, de recibir sanciones, aun cuando estás sean cometidas por otra persona jurídica sub contratada, como es el caso de las empresas de vigilancia.

Recordemos, además, que la Sentencia 190 del TSJ del año 2008, establece el derecho a la no discriminación por razón de orientación sexual. Por su parte, en el Distrito Capital existe el Decreto 006 que prohíbe cualquier acto de discriminación contra las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersex debido a su orientación sexual, identidad o expresión de género.

Llamamos a que este caso sea investigado debidamente, se resuelva, se sancione a los responsables y se ofrezca a la persona afectada las reparaciones a que hubiere lugar.

 

Instamos a las personas LGBTI en Venezuela a:

  1. Denunciar los casos de discriminación y violencia de los cuales son objeto en lugares públicos o privados (Centros Comerciales, restaurantes, plazas y parques, hoteles, bares, tascas, cafés, liceos, universidades, empresas u otros).
  2. Abstenerse de utilizar los Centros Comerciales y los espacios públicos en general para tener encuentros sexuales (también es válido para parejas de distinto sexo).

Hacemos un llamado a los hoteles ubicados en Venezuela a permitir el ingreso de parejas del mismo sexo o género a sus instalaciones sin ningún tipo de discriminación.

Hacemos un llamado a los Centros Comerciales a emprender las acciones necesarias para prevenir los actos de discriminación contra las personas en general, en particular de LGBTI.

A las empresas les solicitamos expresar públicamente su compromiso de no discriminación contra las personas LGBTI debido a su orientación sexual, su identidad o expresión de género.  Les invitamos a compartir mensajes de inclusión y respeto a las personas LGBTI en sus empresas y comercios.

En Venezuela, es necesario contar con un instrumento legal que garantice el derecho a la no discriminación, que incluya todos los tipos de discriminación y las sanciones contra quienes cometan estos actos que atentan contra la dignidad de las personas y sus derechos humanos fundamentales.

En Unión Afirmativa trabajamos por la promoción, difusión y defensa de los derechos humanos de todas las personas, en particular de LGBTI.

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Unión Afirmativa inicia conversatorios para mujeres que aman a mujeres

Unión Afirmativa de Venezuela inicia ciclo de conversatorios para mujeres que aman a otras mujeres, es decir, personas cisgénero que se identifican como mujeres lesbianas o bisexuales.

Este 17 de marzo la organización Unión Afirmativa de Venezuela inició en Caracas un ciclo de conversatorios que se extenderán durante todo el año 2018. Estos encuentro están enmarcados dentro del programa “soy muchas cosas… y también una mujer lesbiana” que persigue visibilizar todos los derechos humanos que aún les son negados a las mujeres lesbianas en Venezuela.

Las actividades serán una vez al mes y serán convocadas de manera pública a través de las redes sociales en Twitter, Instagram y Facebook por @unioanfirmativa

También, puedes escribir a nuestro correo electrónico unioanfirmativadevenezuela@gmail.com

Puedes enviar tu nombre y apellido, tu correo y tú número telefónico para recibir toda la información de nuestras actividades.

Estas actividades cuentan con el apoyo de la Red LGBTI, la agrupación de organizaciones de la cual forma parte la Asociación Civil Unión Afirmativa de Venezuela.

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Caracas, la vida que no se ve

Una amiga estadounidense me dijo una vez que ser lesbiana en Caracas no era una situación precisamente envidiable; la entiendo, pero es mi ciudad. En ella conocí mi primera discoteca para chicas y vi en el cine Macho y hembra (1986), de Mauricio Walerstein, con su inolvidable escena de sexo lésbico. Recibí sin miedo a la cursilería una rosa amarilla y escandalosa en una pizzería de muebles pintados de blanco, resistentes al sol y la lluvia, llamada La Vesubiana. En Caracas decoré mi primer apartamento con trastos donados y organicé fiestas solo para mujeres. Morí de amor y de dolor caminando por sus calles, con mi cuerpo bamboleándose en el metro o manejando mi automóvil mientras oía música a todo volumen. En el bar Don Pedrito y en Las Dos Barras pasé veladas divertidísimas. Bailé una vez horas enteras en una fiesta del 31 de diciembre hasta que la puerta de la discoteca New Place se abrió a las nueve de la mañana del primero de enero; una luz incomparable iluminó mi llegada al nuevo año. Organicé las I y IV Jornadas Universitarias de Diversidad Sexual y escribí una novela, ciertos cuentos y algunos artículos que tocan el lesbianismo. En Caracas conocí en el último bar que hubo solo para lesbianas, un lugar cutre llamado Versátil,  a mi gran amor con quien algún día me casaré. Caracas es dura pero es mía. Reconozco, por supuesto, que no es nada fácil amarse entre mujeres en una ciudad fiera y violenta a pesar de su don natural para la máxima belleza.

 

El lesbianismo en la capital de Venezuela es una condición entre incómoda e inexplicable; por ende, es complicado vivir con ello en este valle de luz esplendorosa —cruzado de norte a sur por riachuelos infortunadamente contaminados que desembocan en la cinta marrón del río Guaire—, donde la modernidad se hizo ruina y no pasado. Un paseo por la geografía preciosa de mi ciudad no impide constatar que es de aceras estrechas e incómodas, cuyo espacio hay que discutir con los motorizados que se trepan en ellas impunemente. No es un inconveniente menor su servicio de transporte público que favorece la fuerza física y la agilidad en lugar de la cortesía. Además, Caracas es proclive no solo a esta exhibición cotidiana de poder que sustituye la ciudadanía, sino también al lenguaje procaz y la descortesía agresiva. Dos mujeres que se tomen de la mano públicamente corren el riesgo de que cualquiera les lance quién sabe cuál improperio o de ser víctimas de alguna vejación, sea en una urbanización de clase media, en un restorán elegante o en un barrio popular.

 

No queda gran cosa de la amabilidad que conmovía a los extranjeros, perdida en los meandros de la polarización política y ahogada por el miedo a la delincuencia y el hambre. La calle no es para los débiles. Dividida por razones partidistas, la ciudad perdió sus espacios comunes de diversión: el legendario bulevar de Sabana Grande, hito de la modernidad arquitectónica caraqueña de los años cincuenta y sesenta, fue objeto de una concienzuda operación de borradura de la memoria urbana por el alcalde en ejercicio. El bulevar de Sabana Grande —y sus calles aledañas más el perímetro conformado por las avenidas Libertador, Gran Avenida, Casanova y Francisco Fajardo— fue el espacio de los hoy desaparecidos bares de lesbianas de los sectores medios y populares de la ciudad. Estos locales no han sido sustituidos, como en otras urbes del planeta, por la libertad de movimiento en la calle o los bares, cafés y restaurantes para todo público que no discriminan por razones de orientación sexual.

 

Caracas es dura pero es mía. Reconozco, por supuesto, que no es nada fácil amarse entre mujeres en una ciudad fiera y violenta a pesar de su don natural para la máxima belleza

De hecho, antes de la agonía de la vida nocturna caraqueña en este año 2016 a causa de la crisis económica y la delincuencia sin freno, que bailaran dos mujeres en El maní es así, un bar salsero mítico de Caracas, causaba tensión y burlas en la concurrencia. Si se trataba de jóvenes guapas se interpretaba como una invitación a un festín porno. Igual solía ocurrir en un piano bar, con una excelente música por cierto, como el Juan Sebastián Bar, en el Rosal, una zona del este de Caracas arbolada y sembrada de modernísimos edificios y centros comerciales. En esta zona sobrevive Copas, un bar primeramente de mujeres pero ahora frecuentado por varones. La Caracas de hoy a las doce de la noche, cualquier día y en cualquier mes del año, es un desierto con mínimas islas de diversión para los irreductibles hombres gays y un grupo muy pero muy reducido de gente pudiente.

 

La capital que un día pretendió ser cosmopolita a fuerza de confort alimentado con la renta petrolera y no de la expansión de la diversidad humana en el espacio público, combina la mirada averiguadora y chismosa de los pueblos pequeños con la frialdad y la indiferencia atribuida por personas de espíritu bucólico a las grandes metrópolis. Se observa con detenimiento todo gesto de sexualidad sospechosa. El hecho de ser una de las urbes más peligrosas y con peor economía del planeta no solo no favorece la vida nocturna sino tampoco la presencia lésbica en la calle; solo en uno que otro espacio extremadamente acotado como la Plaza de los Museos, el Complejo Cultural Teresa Carreño, el Centro de Arte Los Galpones, la Plaza de los Palos Grandes y el Centro Cultural Trasnocho se ven muchachas abrazadas o tomadas de la mano. Las maduras tendemos a ser más discretas por hábito.

 

Durante unos años se organizaron tertulias lésbicas en las que se conversaron temas relacionados con esta orientación sexual en una librería, desaparecida hace un par de años, llamada Liberarte, situada en el Centro Comercial Los Chaguaramos, sede de los postgrados de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela. Luego se iba a conversar a cafés cercanos. Con estas acciones se promovía la socialización en espacios no convencionales. En todo caso, es una lástima que en los últimos veinte años se hayan multiplicado las organizaciones de activismo LGBT sin que se haya conseguido avance significativo alguno en materia de derechos civiles. Por ende, la pareja lésbica cuenta con el espacio privado para el ejercicio afectivo y sexual, amén de la vida familiar y la socialización. Esta situación se repite así se viva en un morada muy modesta situada en una empinada calle del populoso barrio San Agustín del Sur; en una casa con muchas décadas de construida en la vieja Caracas de El Prado de María; en la urbanización Caricuao con sus grandes edificios de apartamentos para trabajadores; en un elegante apartamento de La Tahona; o en una mansión en La Lagunita. Más allá de su disponibilidad económica, nivel de instrucción, color de piel o filiación política, la lesbiana no existe en el discurso político ni en las calles. Las lesbianas jóvenes enfrentan inconvenientes adicionales: en Caracas es prácticamente imposible rentar un apartamento a menos que se cuente con familiares o amigos dispuestos a alquilar o se pertenezca a las multinacionales y embajadas que todavía están en Venezuela; por ende, irse a vivir en pareja es todo un reto.

 

Si alguna lesbiana de otras tierras viniera por estos lados le presentaría a mis amigas de distintas edades que le contarán todas nuestras historias y la llevarán a sus casas y a los bares que no son para chicas pero venden cerveza barata. No le recomendaría que fuese a su propio riesgo, dada la feroz delincuencia, a los bares de varones que admiten parejas de mujeres. Sugeriría rincones, miradores, comidas; libros, poemas, películas; centros culturales y funciones de teatro. La llevaría a ver las largas colas que hacen algunas de mis allegadas para comprar comida.

 

Por supuesto, con esta oferta no espero visitas. Si acaso pacientes lectores de estas líneas.

Por Gisela Kozak Rovero.

 

Fuente: https://www.altairmagazine.com/voces/caracas-vida-lesbica

Imagen de cabecera tomada de Google, fuente: bloquedecolors.wordpress.com

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