Conversatorio: maternidad lésbica

Les invitamos a nuestro conversatorio mensual. En el marco del día internacional contra la homofobia, bifobia y transfobia;, y el día de las madres hablaremos sobre maternidad lésbica.

Ser madre, lesbiana y no morir en el intento

  1. Soy madre y lesbiana ¿Puede el padre de mis hijos quitármelos? ¿Cómo protejo a mis hijos?
  2. Soy lesbiana y deseo ser madre junto a  mi pareja a través de fertilización asistida ¿a dónde debo ir?
  3. Soy lesbiana y deseo adoptar,  ¿dónde puedo solicitar asesoría?

Asiste a nuestro conversatorio mensual solo para mujeres lesbianas y encontrarás las respuestas a todas tus dudas.

Contaremos con la presencia de varias invitadas especiales expertas en estos temas:

Protección legal a niñas, niños y adolescentes, procesos de adopción y  procesos de fertilización asistida.

 

Por ser un tema de mucha importancia, las parejas masculinas con hijos o con deseos de tenerlos son bienvenidos.

Fecha: sábado 19 de mayo
Hora: 3 a 5 pm
Lugar: Salón Cuchivero, Espacios Katara.
Dirección: Av. Principal El Bosque, Edf. Elwi, piso 1. Chacaíto – Caracas.

Entrada Libre

Somos @unionafirmativa en twitter, facebook e instagram.

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Visibilidad lésbica venezolana 2018

Por Quiteria Franco

 

Hace años, en 2015, escribí una entrada en mi blog titulada “Día de la visibilidad lésbica”, la cual se observa en España cada 26 de abril y el 7 de marzo en Argentina.  En la nota, explicaba el inicio de ambas celebraciones, una más trágica que la otra pero con igual relevancia.  Al final de la nota hice un llamado a las mujeres, en especial a las famosas a hacerse visibles, a reconocer la importancia de ser mujeres lesbianas visibles y hacer un buen uso de su fama para advocar por los derechos de las mujeres lesbianas, para ese entonces solo Patricia Velásquez había hecha pública su homosexualidad un año antes.

 

A tres años, me alegra mucho saber que la lista de mujeres famosas venezolanas lesbianas ahora tiene más de una mujer, cada una ha salido del closet y lo ha hecho a su manera, pero lo han hecho. Cada vez son más quienes deciden vivir en libertad, sin esconderse, porque han entendido que ser feliz con una misma es más importante que complacer a la opinión pública. De alguna manera, cada una desde su espacio y a su manera va contribuyendo a que la homosexualidad femenina sea algo de la cotidianidad.

 

Acá se las menciono, espero pronto poder incluir en esta lista a mujeres académicas investigadoras/profesoras universitarias, activistas de derechos humanos,  periodistas y sobre todo mujeres políticas. Es necesario, porque la visibilidad nos ayuda a conquistar nuestros derechos, el derecho a protección de nuestras familias, el derecho a no ser discriminadas en nuestros empleos, derecho  a servicios de salud sexual y reproductivos respetuosos de nuestra orientación sexual, en fin, derecho al libre desenvolvimiento de nuestra personalidad y a nuestra sexualidad como parte de esa identidad.

 

Necesitamos más mujeres lesbianas visibles y que además quieran contribuir activamente en la conquista de nuestros derechos.  A ti mujer, hazte visible. No te escondas. Vive y siente a plenitud, sé tú misma.

 

Les recuerdo los conversatorios que Unión Afirmativa está organizando solo para mujeres lesbianas todos los meses. Pendiente de nuestras redes sociales @unionafirmativa También puedes leer La importancia de ser visibles

Patricia Velásquez

A principios de 2015, muchos medios nos informaban sobre la salida del closet de esta famosa modelo y actriz venezolana.

Vanessa Senior 

Esta actriz y comediante venezolana es muy mediática debido a su comportamiento controversial. También de esa manera nos ha presentado a varias de sus parejas femeninas como la conocida DJ Nanny.

Karen Martello

Nacida en el estado Zulia, esta cantante ha mostrado a través de sus redes sociales a su esposa e  hijos, producto de su matrimonio en Estados Unidos.

Andreina Álvarez

Desde 2016, se comentaba en las columnas de farándula sobre la  actriz Andreina y su novia. Hoy en día, la también comediante mantiene una serie de micros titulado “se solicita Julieta” en los que aborda la homosexualidad femenina.

Gaby Castellanos

A finales de 2014, Gaby Castellanos nos compartió una hermosa imagen suya con su pareja. Pueden verla acá en el enlace  Que aprendí en el 2014

Kelly Durán 

Esta conocida actriz, recordada por su participación en la serie de televisión Somos tú y yo,  ha mostrado fotos suyas junto a su novia en su cuenta en la red social Instagram.

Yulimar Rojas

Esta atleta de calidad internacional, ganadora de importantes premios deportivos ha compartido en redes sociales, no solo imágenes junto a su novia, sino también imágenes alusivas a la comunidad LGBTI. En fechas como el día del orgullo LGBTI o para advocar por el derecho a la n discriminación.

 

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Unión Afirmativa inicia conversatorios para mujeres que aman a mujeres

Unión Afirmativa de Venezuela inicia ciclo de conversatorios para mujeres que aman a otras mujeres, es decir, personas cisgénero que se identifican como mujeres lesbianas o bisexuales.

Este 17 de marzo la organización Unión Afirmativa de Venezuela inició en Caracas un ciclo de conversatorios que se extenderán durante todo el año 2018. Estos encuentro están enmarcados dentro del programa “soy muchas cosas… y también una mujer lesbiana” que persigue visibilizar todos los derechos humanos que aún les son negados a las mujeres lesbianas en Venezuela.

Las actividades serán una vez al mes y serán convocadas de manera pública a través de las redes sociales en Twitter, Instagram y Facebook por @unioanfirmativa

También, puedes escribir a nuestro correo electrónico unioanfirmativadevenezuela@gmail.com

Puedes enviar tu nombre y apellido, tu correo y tú número telefónico para recibir toda la información de nuestras actividades.

Estas actividades cuentan con el apoyo de la Red LGBTI, la agrupación de organizaciones de la cual forma parte la Asociación Civil Unión Afirmativa de Venezuela.

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La importancia de ser visibles

No existe en Venezuela, oficialmente, un día de la visibilidad lésbica o de la visibilidad de las mujeres lesbianas.  ¿Es necesario un día de la visibilidad lésbica en Venezuela? Sí.  Pero no se trata de solo visibilizar a las mujeres lesbianas, se trata de visibilizar que existimos, que tenemos derechos y que hasta ahora estos siguen sin ser reconocidos; que además, su no reconocimiento acarrea graves consecuencias en nuestra vida diaria.

Tenemos un derecho fundamental,  y es el derecho a ser visibles, porque siendo visibles luchamos contra la discriminación hacia mujeres lesbianas.  Ser visibles nos permite evidenciar la desigualdad de derechos y el rol que también nos compete en el espacio público. Para poder exigir derechos debemos ser visibles.

Para ser visibles debemos pasar por tres etapas, es decir, el reconocimiento, la aceptación y la valoración de nosotras mismas.

El reconocimiento.

Los seres humanos debemos reconocernos tal cual somos, reconocernos físicamente, emocionalmente, nuestras capacidades, fortalezas y debilidades, así como nuestros miedos y todos nuestros sentimientos.

Es necesario reconocernos como mujeres lesbianas. Sí, es necesario decirlo, es necesario verbalizarlo, es necesario decir “soy lesbiana”, es necesario decir “a mí me gustan las mujeres” porque  lo que no se ve no se dice y lo que no se dice no existe.

Es muy romántico decir “es que  yo no soy lesbiana, yo solo amo a mi pareja” o “es que  a mí no me gustan las mujeres, a mi gusta solo mi pareja”. Eso, en el fondo, podría significar el no reconocimiento de quienes somos, mujeres que amamos a otras mujeres.

Quiteria Franco

Profesora Universitaria

Coordinadora General de Unión Afirmativa de Venezuela

La aceptación

También debemos los seres humanos aceptarnos tal cual somos con nuestras virtudes y defectos. Nos toca ser honestas y ver lo que podemos cambiar y mejorar.  Pero también aceptar aquello que no podemos cambiar.

Debemos comenzar por aceptar nuestro cuerpo, no según estándares impuestos por la sociedad, por la publicidad o por lo que vende. El reconocimiento y aceptación de nuestro cuerpo sucede en nuestra infancia. Mientras que la orientación sexual es algo que descubrimos en nuestra adolescencia.

Si bien hoy en día nuestra corporalidad puede ser modificada, ya sea a través de tatuajes, cirugías estéticas y otras modificaciones como implantes es vital saber que nuestros cuerpos son perfectos, las preocupaciones surgen cuando comenzamos a compararnos con otros, olvidando que somos seres únicos e individuales con características muy particulares y nos hacemos un flaco favor resaltando defectos en lugar de virtudes.

La orientación sexual, hasta ahora dominada por lo que se conoce como la heteronormatividad, es decir, la idea que la única posibilidad que existe es ser heterosexual, es la atracción física, emocional y sexual hacia otra persona, que puede ser hacia personas del mismo sexo, de otro sexo o de ambos sexos. Es decir, no estamos obligadas a ser heterosexuales.  Sucede que todo el prejuicio, estigma y mitos elaborados alrededor de la homosexualidad han servido como un inhibidor. Por ende, quienes sienten atracción a alguien de su mismo sexo, pueden llegar a sentir rechazo.

En esencia, debemos aceptarnos tal cual somos, y eso incluye aceptar nuestra orientación sexual, aceptarnos como mujeres lesbianas.

La valoración

Finalmente, debemos valorar quienes somos. Es decir, poder ser mujeres dignas, queremos tener dignidad, no sentirnos inferiores a nadie, y saber que, independientemente de nuestras diferencias, todas valemos muchísimo.

Esto significa saber que nuestra orientación sexual es tan solo una característica más de nuestro ser. Y que de ninguna manera puede definir quiénes somos como seres integrales. Somos muchas cosas según nuestro contexto, nuestra relación con los demás, según nuestra educación, según nuestra responsabilidad ante la sociedad, en el trabajo, en la familia, en fin… somos muchas cosas además de ser lesbianas. No podemos permitir que nadie nos reduzca o nos in-visibilice debido a nuestra orientación sexual no heterosexual.

 

Lograr un equilibrio entre estos tres elementos, indudablemente redundará en nuestra autoestima. La autoestima no es otra cosa que el conocimiento que tenemos sobre nuestra forma de ser y de comportarnos.  En otras palabras, la idea, el aprecio, la percepción  y el respeto que tenemos de nosotras mismas.

Las mujeres lesbianas estamos en todos los ámbitos de la vida pública. Mientras más visibles seamos mejor será. En países como Argentina y España ya existe de manera oficial un día para la visibilidad lésbica, en el primer caso es el 7 de marzo   y en el segundo es el 26 de abril.

 

¿De qué ha servido tener esas fechas en estos dos países? 

 

En España, por ejemplo ha servido para exigir igualdad de derechos sexuales y reproductivos. Un servicio ginecológico diferenciado y mayor apertura en los lugares de trabajo.

Por su parte, en Argentina, se ha creado, junto a la fecha de conmemoración una ley que sanciona los delitos contra las mujeres debido a su orientación sexual no heterosexual. Esto a partir del asesinato de Natalia, “La pepa” Gaitán.

 

Leer más sobre el origen del día de la visibilidad lésbica en España y Argentina

 

Desde hace pocos años hemos comenzado a tener referentes de mujeres famosas venezolanas que han decidido hacer pública su orientación sexual.  Un detalle importante es que en la mayoría de los casos, esta decisión surge cuando se está en una  relación de pareja y se desea compartir, o quizás no ocultar más la felicidad que deriva el compartir la vida con el ser amado. En otros casos como consecuencia de un episodio de discriminación que nos obliga a salir, a expresarnos públicamente y demandar nuestro derecho a una vida diga como mujeres lesbianas.

 

Tener referentes es importante porque estamos dando modelos a las chicas jóvenes y a otras no tan jóvenes que en algún momento puedan sentirse atraídas por otras mujeres y tengan dudas por no contar con suficiente información,  y en algunos casos, solo se dispone de información plagada de estereotipos y sesgos patriarcales.

Solo como ejemplo de mujeres famosas y lesbianas les mencionaré las siguientes:

Patricia Velásquez.  Actriz y ex supermodelo venezolana. Ex concursante al Miss Venezuela. Escritora y productora. Autora del libro Sin Reservas, sin tacones en el que hablo de su homosexualidad.  Fundadora de la fundación Wayuu Taya a través de la cual lleva a cabo su labor filantrópica.

Yulimar Rojas. Atleta venezolana, medallista olímpica,  campeona mundial en pista cubierta y al aire libre en la especialidad de triple salto y múltiples veces medallista panamericana.

“El 14 de diciembre obtuvo el premio al Atleta del Año del Círculo de Periodistas Deportivos (CPD); en noviembre, fue elegida mejor atleta femenina de América del 2017 por las Asociaciones Nacionales de Comités Olímpicos (ANOC), distinción que le fue conferida en Praga, República Checa; y Atleta Femenina Revelación del Año de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF)”. Efecto Cocuyo, 2017.

Vanessa Senior.  Comediante, animadora, actriz y cantante venezolana, creadora de una serie de espectáculos de humor titulados Vanessadas, también conocida por la serie de videos El Show de los 20 kg y por su personaje la vecina en el programa Íntimamente del Canal I.

¿Cómo puedo ser visible?

No tienes que salir por televisión ni por la radio a gritar que eres lesbiana, ni publicar un anuncio en algún periódico.

 

En tu escuela, universidad en tu trabajo habla sobre el tema, habla sobre tu vida diaria normalmente, eso sí, no digas  “mi pareja” no, eso da pie a la ambigüedad. Habla de tu novia o de tu esposa. También puedes crear un pequeño grupo de amigas lesbianas y organizar reuniones semanales, quincenales, mensuales según tu disponibilidad y de las otras chicas en tu comunidad.

 

No te escondas, no te cohíbas de participar en actividades públicas convocadas por las organizaciones LGBTI por temor a ser identificada como lesbiana. En las actividades como charlas, tertulias, talleres, foros, cine foros van muchas personas, no todas las mujeres que asisten son lesbianas. Cohibirte es probablemente un indicador de que aún no te reconoces ni te aceptas.

 

La meta es que en cada comunidad, ciudad, estado exista al menos un grupo de mujeres lesbianas organizadas. Puedes comenzar por unirte a grupos de mujeres lesbianas en Facebook. Únete a nuestro grupo solo para mujeres en FACEBOOK.

 

Sigue cuentas de mujeres lesbianas en Twitter en Facebook o en Instagram.  Sigue nuestras cuentas @unionafirmativa

 

Contacta a otras chicas. Tu aproximación no tiene que ser únicamente para establecer relaciones amorosas. Busca construir amistades con otras mujeres lesbianas. Hay muchos temas para conversar.

 

No tienes que pertenecer a ninguna organización, pero puedes apoyar a alguna organización de mujeres lesbianas o de personas LGBTI. Reposteando sus actividades, invitando a otras mujeres, aún si tú no puedes asistir. Hay muchas maneras de contribuir. Puedes hacer donaciones con recursos económicos o materiales.

 

Puedes invitarnos a tu escuela, universidad o empresa a dictar una charla, un foro o un taller sobre tus derechos.

 

Pero principalmente se trata de que en tu espacio de acción puedas defender tus derechos. Ser una activista en tu comunidad. Eso sí, formate, lee sobre tus derechos.

 

Porque tenemos derecho a hablar de nuestras familias en nuestro lugar de estudio o de trabajo como lo hacen las parejas heterosexuales.

 

Porque tenemos derecho a llevar a nuestra novia o esposa a la fiesta de fin de año de la empresa.

 

Porque tenemos derechos a incluir a nuestra esposa en los beneficios laborales de nuestra empresa como el seguro, entre otros.

 

Porque tenemos derecho a no ser discriminadas por nuestra orientación sexual.

 

Necesitamos más lesbianas visibles. En los partidos políticos, en los equipos deportivos, en las empresas, en las universidades, en las organizaciones de derechos humanos.  El momento es ahora.

 

En Unión Afirmativa trabajaremos para lograr en Venezuela el día de la visibilidad lésbica y la conquista de todos los derechos para las mujeres lesbianas.

 

Te invitamos a estar pendiente de nuestras actividades durante el 2018. Para nosotras en Unión Afirmativa este será el Año de la visibilidad de las mujeres lesbianas. Y nuestro lema es Hazte visible, exige y defiende tus derechos.

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La lucha democrática por los derechos de las lesbianas

Las lesbianas latinoamericanas todavía enfrentan un desafío elemental: tener los mismos derechos que el resto de los ciudadanos. Factores distintos, pero muy presentes en América Latina, conspiran en contra de la libertad de las mujeres homosexuales: la religión, los valores morales heredados y las exigencias de los modelos familiares. Para las lesbianas aún no es posible vivir su elección sexual y afectiva sin violencia ni coacción.

Un estudio traza un mapa de los logros y retos en materia jurídica en la región. De México a Argentina hay condiciones distintas. Por un lado, hay países —Brasil, Argentina, Uruguay y Colombia— en los que se conceden derechos civiles plenos (matrimonio, seguridad social, legislación favorable, fertilización asistida y adopción) a la comunidad homosexual, pero hay otros —Chile, Ecuador y Guyana Francesa— en donde solo existe la figura legal del concubinato. En Venezuela, Bolivia, Paraguay, Perú, Cuba, República Dominicana, Haití, los países centroamericanos y Surinam no se reconoce ninguno de los derechos antes mencionados. En este panorama desigual de derechos hay un caso radical en las Américas: Guyana es uno de los 72 países del mundo que contempla cárcel o muerte para los homosexuales.

En el continente se han hecho avances innegables, pero también hay retrocesos. En los últimos años ha habido una resistencia cada vez mayor a los avances jurídicos por la libertad sexual. La antropóloga Gloria Careaga lo ha observado en México: algunos sectores de la burguesía se han aliado con redes religiosas y políticas que buscan dar marcha atrás a las victorias legales de la comunidad homosexual. En noviembre de 2016, el congreso mexicano rechazó la iniciativa para que se reconociera formalmente el matrimonio igualitario en todo el país, por lo que las lesbianas pueden casarse solo en ciertas entidades federales, pero en otras no.

Otro caso revelador es el de Venezuela. En un contexto marcado por el militarismo y la impronta socialista cubana —homofóbica de origen—, algunos grupos evangélicos han logrado bloquear las iniciativas legislativas LGBT. El gobierno de Nicolás Maduro, a través del Tribunal Supremo de Justicia y ahora de la Asamblea Nacional Constituyente, han torpedeado el quehacer legislativo. De nada le ha servido a la oposición tener en sus filas a la única diputada transgénero de América Latina, Tamara Adrián, y al diputado y activista gay Rosmit Mantilla. Aun con ellos ha sido imposible conseguir el apoyo necesario para implementar reformas jurídicas que permitan la libertad sexual en Venezuela.

La tradición populista de América Latina ha puesto el acento en las reivindicaciones económicas y sociales por encima de las libertades individuales y los derechos humanos. La izquierda populista de Hugo Chávez y su sucesor, Nicolás Maduro, de Evo Morales o Daniel Ortega ha sido renuente a impulsar reformas que garanticen la libertad sexual. En el caso de mi país, Venezuela, algunos analistas han dicho que el tema es propio del primer mundo o, simplemente, es irrelevante para la mayoría de los ciudadanos.

Es indispensable decirlo: incluso cuando se cuenta con una legislación favorable, sigue existiendo discriminación hacia las lesbianas en América Latina, sobre todo en ciudades pequeñas y áreas rurales. Una consideración más: el estado de vulnerabilidad de las lesbianas se acentúa por el origen étnico, la condición de inmigrante o la pobreza. Aún hay largo camino por recorrer.

 

Lo más crítico es que todavía se pueden revertir los logros obtenidos hasta ahora. En Brasil han resonado las ideas del candidato conservador Jair Bolsonaro, al que llaman el “Donald Trump brasileño” —acusado de homófobo, misógino y racista—, y hace un mes cientos de brasileños protestaron por la presencia de Judith Butler, la filósofa estadounidense experta en temas de género y sexualidad. “¡Quemen a la bruja!”, gritaban los manifestantes.

Las recomendaciones de la ONU para evitar la discriminación por razones de género, identidad y orientación sexual han sido ignoradas en muchos países en América Latina. Lo mismo las denuncias de organizaciones como Amnistía Internacional sobre la discriminación civil y los crímenes de odio como la violación “correctiva”. Incluso en algunas democracias europeas se ha registrado un alto porcentaje de lesbianas víctimas de discriminación laboral, acoso sexual, rechazo familiar y violencia verbal o física.

¿Qué acciones deben tomarse?

En los países en los que se han hecho avances sobre derechos civiles —como Argentina y Uruguay— las recomendaciones de expertas como Magdalena Siegel y Maria von Känel son pertinentes. Para aumentar la visibilidad lésbica en el espacio político y los medios —menor que la de sus pares masculinos—, se puede incentivar la investigación interdisciplinaria. Se necesitan políticas distintas a las dirigidas a las mujeres heterosexuales que entiendan la doble discriminación recibida por las lesbianas: como homosexuales y como mujeres. Tales políticas deben abordar temas como seguridad personal, salud sexual y reproductiva, y participación en el mundo educativo y laboral, sobre todo en el caso de las jóvenes rechazadas por su familia.

Pero en los países en donde todavía no se han alcanzado los derechos civiles esenciales la lucha de las lesbianas, como la de todas las minorías sexuales, podría enmarcarse en los objetivos de las corrientes políticas que defiendan los derechos humanos.

Esta lucha se inserta en una batalla más ambiciosa, pero también más elemental: la defensa de la libertad como conquista democrática. Las lesbianas conforman un sector de la sociedad que demanda igualdad ante la ley. Pero también se trata de convertir una opción sexual y afectiva en un estilo de vida socialmente aceptado. Esta demanda es una interpelación a los líderes políticos y a la sociedad civil, es una demanda de origen democrático: exige preservar la separación entre la iglesia y el Estado, el respeto a las minorías y que priven los derechos humanos en vez de los prejuicios disfrazados de tradición cultural.

El temor a la reacción de los votantes conservadores a lo largo de América Latina es síntoma de una profunda debilidad democrática: significa que los derechos humanos quedan sometidos a las encuestas de popularidad. La vida democrática, plural y diversa, parte de la idea de que todos tenemos los mismos derechos. Ya es hora de que las lesbianas los tengan.

 

Gisela Kozak Rovero.

Fuente: https://www.nytimes.com/es/2017/12/28/la-lucha-democratica-por-los-derechos-de-las-lesbianas/

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Recomendaciones de la ONU para el respeto y la integración

Por: Quiteria Franco

@qfranco

En el mes de octubre se dio a conocer un documento contentivo de  cinco normas de conducta  para las empresas de todo el mundo sobre cómo tratar a empleados, proveedores y clientes LGBTI, el colectivo formado por personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersex publicado por la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas y presentadas por el propio Comisionado Zeid Ra’ad Al Hussein.

Estándares de conducta empresarial contra la discriminación a personas LGBTI. (2017)

 

1. Respeto a los derechos humanos

Las empresas deben desarrollar políticas, ejercer la debida diligencia y remediar los impactos adversos para garantizar que respeten los derechos humanos de las personas LGBTI. Las empresas también deben establecer mecanismos para monitorear y comunicar su cumplimiento de las normas de derechos humanos.

2. Eliminar la discriminación

Las empresas deben asegurarse de que no haya discriminación en su contratación, empleo, condiciones laborales, beneficios, respeto a la privacidad o tratamiento del acoso.

3. Dar apoyo

Las empresas deben proporcionar un ambiente positivo y afirmativo para que los empleados LGBTI puedan trabajar con dignidad y sin estigma.

4. Prevenir otras violaciones de DDHH

Las empresas no deben discriminar a los proveedores, distribuidores o clientes LGBTI, y deben usar su influencia para evitar la discriminación y los abusos relacionados.

5. Actuar en la esfera pública

Se alienta a las empresas a contribuir a detener los abusos contra los derechos humanos en los países en los que operan. Al hacerlo, deberían consultar con las comunidades locales para identificar los pasos que podrían tomar, incluida la defensa pública, la acción colectiva, el diálogo social, el apoyo a las organizaciones LGBTI y desafiar las acciones abusivas del gobierno.

Ante estas recomendaciones algunas personas me han preguntado ¿son realmente necesarias estas medidas? Mi respuesta es sí, sin lugar a dudas.

Para muchos puede ser inconcebible la subjetividad con la que se puede decidir a quién contratar en las empresas e inclusive descartar a alguien con un excelente currículo debido a una característica contraria a quien al final toma la decisión.

Y muchos dirán, si bueno, pero eso también sucede a personas heterosexuales. Cierto, eso no lo hace aceptable. También sucede a mujeres, quienes muchas veces son rechazadas de un trabajo debido al temor de los empleadores a que éstas salgan embarazadas, o que falten por dolores menstruales. Esto tampoco es aceptable y, definitivamente, no debería suceder.

En el caso de las personas homosexuales la discriminación en el ambiente laboral puede verse agravado por sus características particulares y, precisamente, por ser un grupo vulnerable los países han de promover acciones afirmativas para subsanar esas desigualdades. En vista de que muchos países no lo hacen, Naciones Unidas ha emprendido esta cruzada para proteger y prevenir situaciones de desigualdad y discriminación a las personas lesbianas, gays, bisexuales y trans. Estás medidas deberían ser adoptadas por todos los países miembros de Naciones Unidas.

¿Cómo han respondido las empresas privadas a estas medidas? Parte de la buena noticia es que estas normas no son una imposición de Naciones Unidas sino que han sido elaboradas con el apoyo del Instituto de Derechos Humanos y Empresas (IHRB) y estos se basan en los Principios Rectores de Empresas y Derechos Humanos y en el Pacto Mundial de las Naciones Unidas. Son, en esencia, una respuesta a las dudas de empresarios sobre cómo superar la discriminación hacia las personas LGBTI en las empresas.

Por su parte, el índice de igualdad corporativa de Human Rights Campaign, que desde 2002, se usa para medir anualmente la equidad hacia las personas LGBTI, este año ha calificado a las 10 empresas más comprometidas con la inclusión de personas LGBTI, estas son:  Accenture, Baker McKenzie, Google, IBM, grupo Ikea, Microsoft, PayPal,  Simmons & Simmons LLP, Coca-Cola, y Gap Inc.

Vale la pena aclarar que la ausencia de legislación en algunos países que proteja y reconozca los derechos de las personas LGBTI, son un desafío para las empresas que se comprometen a respetar  y apoyar los derechos humanos. No obstante, esto no debe utilizarse como una excusa para no actuar.

En Venezuela, algunas empresas transnacionales ya han comenzado a elaborar sus políticas internas de inclusión a personas LGBTI. Igualmente, lo han comenzado a hacer algunas organizaciones de derechos humanos a incluir en sus nominas a personas LGBTI. Tal es el caso de Amnistía Internacional, la cual mantiene una política de inclusión y no discriminación no solo en sus campañas sino también en sus políticas de contratación y normas de conducta interna, así como un protocolo contra el acoso sexual.

Ya en 2013, el Banco Mundial en su informe “la inclusión si importa” resaltó los beneficios para las empresas, la sociedad y el progreso económico mundial la incorporación de grupos minoritarios e históricamente excluidos como las mujeres, migrantes, indígenas y personas LGBTI.

La invitación es a los empresarios venezolanos a ser parte del progreso; a crecer y avanzar de la mano de la inclusión total y real en sus empresas.

Escrito para Amnistía Venezuela.

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Agresión a mujeres lesbianas también es violencia de género

Por: Quiteria Franco                                                                                                                                                                                                                                                                  @qfranco

Al no ser algo que comúnmente reflejado en los medios de comunicación, es necesario visibilizar la violencia de la que son objeto las mujeres lesbianas, bisexuales y trans como miembros de un grupo minoritario y cuya circunstancia de discriminación y marginación se ve agravada debido a su orientación sexual, identidad y/o expresión de género.

Recordemos que recientemente, el 25 de noviembre, se conmemoró el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Desde 1981, militantes y activistas en favor del derecho de la mujer observaban esta fecha como un día de protesta y conmemoración contra la violencia que sufre la población femenina. La fecha fue elegida en memoria del brutal asesinato en 1960 de las tres hermanas Mirabal, activistas políticas de República Dominicana, por orden del dictador Rafael Leonidas Trujillo, quien gobernó el país desde 1930 hasta 1961.

Según las Naciones Unidas “en la actualidad, la violencia contra las mujeres y las niñas es una de las violaciones de los derechos humanos más extendidas, persistentes y devastadoras del mundo”.

En esta ocasión enfocaré mi análisis a la violencia hacia las mujeres lesbianas. Existe una situación de violación de derechos humanos debido a la negación e impedimento del disfrute de sus derechos fundamentales. En el caso de las mujeres lesbianas que se ven afectadas por diversos tipos de violaciones de derechos humanos, entre ellos el no reconocimiento de su derecho al matrimonio y a la protección de su familia homoparental.

La violencia intragénero no está incluida en la Ley de las mujeres a una vida libre de violencia. A pesar de ser una realidad, las parejas integradas por mujeres lesbianas también experimentan situaciones de violencia. Al momento en que se presentan no son consideradas en el marco de esta legislación dado que en esta ley el agresor debe ser de sexo/género masculino. Por ende, existe en vacío en la ley al no contemplar este tipo de violencia que es atendida bajo otras categorías como alteraciones a la convivencia ciudadana; es decir, casos de “riñas”, desorden u otro similar.

Con la violencia laboral muchas veces pasa inadvertida debido a la dificultad para demostrar su existencia. Puede consistir en la no contratación por ser lesbianas. En otras ocasiones se recurre a despidos injustificados bajo excusas de finalización de contratos, en otras se les impide el ascenso a mejores posiciones, se pueden dar situaciones de cambios o reasignación o no asignación de tareas, entre otras medidas que frenan el disfrute de un ambiente laboral adecuado.

Violencia sexual es usualmente ejercida por familiares o allegados quienes consideran que se trata de una desorientación o confusión y piensan que a través de “violaciones correctivas” se podrá modificar la orientación sexual de la mujer lesbiana.

También existe la violencia institucional a la que se enfrentan las mujeres lesbianas al no encontrar en las personas que están al frente de las instituciones la colaboración necesaria para recibir y procesar denuncias de violencia por razón de su orientación sexual. Algunos funcionarios se excusan detrás de la ignorancia o a la ausencia de un marco legal de protección a las mujeres lesbianas y de sanciones a este tipo de delito.

Asimismo, la violencia médica. Muchas veces las mujeres lesbianas son maltratadas en las consultas ginecológicas luego de revelar su orientación sexual. Son víctimas del rechazo por doctores que anteponen su homofobia a la ética profesional con la que deben actuar.

Y está la violencia mediática en la que la nula representación de las mujeres lesbianas en los medios de comunicación no contribuye a desmontar la imagen que de ellas se tiene. Es decir, la imagen de la mujer lesbiana masculinizada que no refleja la diversidad real. Por otro lado, se muestra a la mujer lesbiana como una fantasía sexual para hombres heterosexuales. Mostrar estas imágenes sesgadas de las mujeres lesbianas puede considerarse como violencia mediática.

Escrito para Alternos.la

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La vida de una lesbiana fuera del closet

Por: Quiteria Franco

@qfranco

“Salir del closet” es una expresión lingüística que se ha utilizado para referirse a la acción voluntaria y pública de una persona de expresar su orientación sexual no heterosexual. De tal manera que funciona como una analogía que ilustra la idea de mantener un aspecto de la vida encerrado, guardado u oculto, principalmente por temor a ser discriminado o estigmatizado por ser homosexual o bisexual; o dicho de otra manera, por no ser heterosexual.

En 1988, el psicólogo Robert Eichberg y el activista Jean O’Leary implementaron cada 11 de octubre como el Día Internacional para salir del Clóset, aprovechando la celebración de la Segunda Marcha por los Derechos de Gays y Lesbianas, que tuvo lugar en Washington DC, Estados Unidos, para pedir la igualdad de derechos para todas las personas sin discriminación. Los eventos del National Coming Out Day, o Día para salir del Closet, son usados para sensibilizar a la población general sobre los movimientos LGBTI en un esfuerzo de brindarles una cara más familiar.

A lo largo de los años han sido muchas las personas famosas que han expresado públicamente su homosexualidad o bisexualidad. Solo para mencionar algunos, los cantantes David Bowie, Freddy Mercury y Elton John lo hicieron en la década de los setenta. En los años noventa fueron la actriz Jane Marie Lynch, la cantante Melissa Etheridge y la que es considerada la salida del closet más famosa, la de la comediante norteamericana Ellen DeGeneres. Posteriormente, son muchos los personajes de la farándula y también del ámbito deportivo que han optado hacerlo.

Salir del closet es una decisión personal y voluntaria. Para hacerlo hay que tomar en consideración el ambiente en el que se hará. Por ejemplo, en países donde la homosexualidad es aún considerada un delito debe analizarse los riegos y las consecuencias de esta decisión.

A pesar de los múltiples beneficios que trae consigo salir del closet hay que ser valiente para emprender teniendo presente que aun cuando no haya situación de riesgo de muerte o castigo, existe la posibilidad de seguir siendo objeto de tratos crueles y degradantes. Otros actos de discriminación como tratamiento desigual en el lugar de trabajo, la no asignación de labores acorde con los conocimientos, limitaciones en ascensos e incluso el despido podrían ocurrir.

En el hogar siempre existe la posibilidad de no contar con la comprensión y el apoyo de los padres, hermanos y allegados. Amigos de la infancia o de la universidad podrían decidir alejarse y romper una relación.

Un sondeo ilustrativo de la realidad

Consulté a 22 mujeres no famosas sobre cómo se ha desarrollado su vida luego de haber expresado públicamente (a sus amigos, familiares o compañeros de trabajo) su orientación sexual no heterosexual, particularmente sobre dos aspectos, primero las razones que las llevaron a dar ese paso y cómo han sido tratadas por las personas a quienes le expresaron su realidad.

Les pregunté: ¿qué lleva a una mujer lesbiana a salir del closet?; ¿cómo te sentiste luego de haber hablado sobre tu sexualidad?; ¿te has sentido discriminada por algún familiar, compañero de trabajo o vecino, o has notado un trato diferente?

Las respuestas recabadas no pretenden ser una referencia generalizable ni tener carácter científico. Es más el resultado de una consulta informal entre mujeres que comparten una misma orientación sexual.

Varias expresaron haber salido del closet por estar cansadas de tener que mentir e inventar historias e incluso relaciones con hombres ficticios. Otras admitieron que nunca estuvieron en el closet porque siempre se sintieron atraídas por otras mujeres y lo asumieron sin mayores conflictos, además de haber encontrado apoyo en sus familiares. Otra razón que mencionó una sola de las consultadas es la necesidad de compartir con familiares y compañeros la felicidad que siente al lado del ser amado.

La mayoría expresó haberse quitado un peso de encima. Otras dicen que se sienten libres. Una comentó estar más relajada y mayor facilidad para socializar.

En cuanto a haber sido objeto de discriminación, dos chicas dijeron lo fueron en su lugar de trabajo por su apariencia “tomboy”; es decir, algo masculino. Una mujer relató que una amiga le dijo que se alejaría de ella por temor a que coqueteara con ella.

Naturalmente, la realidad es muy distinta para cada una y las reacciones de las personas cercanas son muy variadas.

Otros aspectos a considerar

Ciertamente, para quien ha decidido salir del closet la situación cambia de manera positiva, hay una sensación de liberación personal, quitarse un peso de encima. Resulta efectivo también para encontrar pareja, ya que se elimina el elemento de la duda.

La experiencia de vida fuera del closet también tiene un lado negativo. Hay mujeres heterosexuales que ven en esa mujer lesbiana la oportunidad de explorar sus fantasías sexuales y se aventuran a vivirla sin pensar que podrían estar jugando con los sentimientos de la otra persona, quien podría sentirse utilizada o ser tratada como un objeto sexual.

Por otro lado, algunas mujeres podrían optar por alejarse de la lesbiana por temor. Temor a poner en duda su sexualidad, temor a ser vista como lesbiana o por mantener una amistad con una mujer lesbiana.

Para la mujer lesbiana en esa situación podría ser agotador desde el punto de vista emocional tener que aclarar o explicar constantemente que sus intenciones hacia las compañeras de trabajo al invitarlas a tomar café, almorzar o salir al cine no necesariamente significa que hay una intención afectivo-sentimental.

En situaciones de salud, las mujeres lesbianas también pueden ser víctimas de discriminación por parte de ginecólogos, psicólogos o cualquier otro profesional no sensibilizado o aún con la creencia de que la homosexualidad es un trastorno mental.

Escrito para  Alternos.la

 

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Caracas, la vida que no se ve

Una amiga estadounidense me dijo una vez que ser lesbiana en Caracas no era una situación precisamente envidiable; la entiendo, pero es mi ciudad. En ella conocí mi primera discoteca para chicas y vi en el cine Macho y hembra (1986), de Mauricio Walerstein, con su inolvidable escena de sexo lésbico. Recibí sin miedo a la cursilería una rosa amarilla y escandalosa en una pizzería de muebles pintados de blanco, resistentes al sol y la lluvia, llamada La Vesubiana. En Caracas decoré mi primer apartamento con trastos donados y organicé fiestas solo para mujeres. Morí de amor y de dolor caminando por sus calles, con mi cuerpo bamboleándose en el metro o manejando mi automóvil mientras oía música a todo volumen. En el bar Don Pedrito y en Las Dos Barras pasé veladas divertidísimas. Bailé una vez horas enteras en una fiesta del 31 de diciembre hasta que la puerta de la discoteca New Place se abrió a las nueve de la mañana del primero de enero; una luz incomparable iluminó mi llegada al nuevo año. Organicé las I y IV Jornadas Universitarias de Diversidad Sexual y escribí una novela, ciertos cuentos y algunos artículos que tocan el lesbianismo. En Caracas conocí en el último bar que hubo solo para lesbianas, un lugar cutre llamado Versátil,  a mi gran amor con quien algún día me casaré. Caracas es dura pero es mía. Reconozco, por supuesto, que no es nada fácil amarse entre mujeres en una ciudad fiera y violenta a pesar de su don natural para la máxima belleza.

 

El lesbianismo en la capital de Venezuela es una condición entre incómoda e inexplicable; por ende, es complicado vivir con ello en este valle de luz esplendorosa —cruzado de norte a sur por riachuelos infortunadamente contaminados que desembocan en la cinta marrón del río Guaire—, donde la modernidad se hizo ruina y no pasado. Un paseo por la geografía preciosa de mi ciudad no impide constatar que es de aceras estrechas e incómodas, cuyo espacio hay que discutir con los motorizados que se trepan en ellas impunemente. No es un inconveniente menor su servicio de transporte público que favorece la fuerza física y la agilidad en lugar de la cortesía. Además, Caracas es proclive no solo a esta exhibición cotidiana de poder que sustituye la ciudadanía, sino también al lenguaje procaz y la descortesía agresiva. Dos mujeres que se tomen de la mano públicamente corren el riesgo de que cualquiera les lance quién sabe cuál improperio o de ser víctimas de alguna vejación, sea en una urbanización de clase media, en un restorán elegante o en un barrio popular.

 

No queda gran cosa de la amabilidad que conmovía a los extranjeros, perdida en los meandros de la polarización política y ahogada por el miedo a la delincuencia y el hambre. La calle no es para los débiles. Dividida por razones partidistas, la ciudad perdió sus espacios comunes de diversión: el legendario bulevar de Sabana Grande, hito de la modernidad arquitectónica caraqueña de los años cincuenta y sesenta, fue objeto de una concienzuda operación de borradura de la memoria urbana por el alcalde en ejercicio. El bulevar de Sabana Grande —y sus calles aledañas más el perímetro conformado por las avenidas Libertador, Gran Avenida, Casanova y Francisco Fajardo— fue el espacio de los hoy desaparecidos bares de lesbianas de los sectores medios y populares de la ciudad. Estos locales no han sido sustituidos, como en otras urbes del planeta, por la libertad de movimiento en la calle o los bares, cafés y restaurantes para todo público que no discriminan por razones de orientación sexual.

 

Caracas es dura pero es mía. Reconozco, por supuesto, que no es nada fácil amarse entre mujeres en una ciudad fiera y violenta a pesar de su don natural para la máxima belleza

De hecho, antes de la agonía de la vida nocturna caraqueña en este año 2016 a causa de la crisis económica y la delincuencia sin freno, que bailaran dos mujeres en El maní es así, un bar salsero mítico de Caracas, causaba tensión y burlas en la concurrencia. Si se trataba de jóvenes guapas se interpretaba como una invitación a un festín porno. Igual solía ocurrir en un piano bar, con una excelente música por cierto, como el Juan Sebastián Bar, en el Rosal, una zona del este de Caracas arbolada y sembrada de modernísimos edificios y centros comerciales. En esta zona sobrevive Copas, un bar primeramente de mujeres pero ahora frecuentado por varones. La Caracas de hoy a las doce de la noche, cualquier día y en cualquier mes del año, es un desierto con mínimas islas de diversión para los irreductibles hombres gays y un grupo muy pero muy reducido de gente pudiente.

 

La capital que un día pretendió ser cosmopolita a fuerza de confort alimentado con la renta petrolera y no de la expansión de la diversidad humana en el espacio público, combina la mirada averiguadora y chismosa de los pueblos pequeños con la frialdad y la indiferencia atribuida por personas de espíritu bucólico a las grandes metrópolis. Se observa con detenimiento todo gesto de sexualidad sospechosa. El hecho de ser una de las urbes más peligrosas y con peor economía del planeta no solo no favorece la vida nocturna sino tampoco la presencia lésbica en la calle; solo en uno que otro espacio extremadamente acotado como la Plaza de los Museos, el Complejo Cultural Teresa Carreño, el Centro de Arte Los Galpones, la Plaza de los Palos Grandes y el Centro Cultural Trasnocho se ven muchachas abrazadas o tomadas de la mano. Las maduras tendemos a ser más discretas por hábito.

 

Durante unos años se organizaron tertulias lésbicas en las que se conversaron temas relacionados con esta orientación sexual en una librería, desaparecida hace un par de años, llamada Liberarte, situada en el Centro Comercial Los Chaguaramos, sede de los postgrados de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela. Luego se iba a conversar a cafés cercanos. Con estas acciones se promovía la socialización en espacios no convencionales. En todo caso, es una lástima que en los últimos veinte años se hayan multiplicado las organizaciones de activismo LGBT sin que se haya conseguido avance significativo alguno en materia de derechos civiles. Por ende, la pareja lésbica cuenta con el espacio privado para el ejercicio afectivo y sexual, amén de la vida familiar y la socialización. Esta situación se repite así se viva en un morada muy modesta situada en una empinada calle del populoso barrio San Agustín del Sur; en una casa con muchas décadas de construida en la vieja Caracas de El Prado de María; en la urbanización Caricuao con sus grandes edificios de apartamentos para trabajadores; en un elegante apartamento de La Tahona; o en una mansión en La Lagunita. Más allá de su disponibilidad económica, nivel de instrucción, color de piel o filiación política, la lesbiana no existe en el discurso político ni en las calles. Las lesbianas jóvenes enfrentan inconvenientes adicionales: en Caracas es prácticamente imposible rentar un apartamento a menos que se cuente con familiares o amigos dispuestos a alquilar o se pertenezca a las multinacionales y embajadas que todavía están en Venezuela; por ende, irse a vivir en pareja es todo un reto.

 

Si alguna lesbiana de otras tierras viniera por estos lados le presentaría a mis amigas de distintas edades que le contarán todas nuestras historias y la llevarán a sus casas y a los bares que no son para chicas pero venden cerveza barata. No le recomendaría que fuese a su propio riesgo, dada la feroz delincuencia, a los bares de varones que admiten parejas de mujeres. Sugeriría rincones, miradores, comidas; libros, poemas, películas; centros culturales y funciones de teatro. La llevaría a ver las largas colas que hacen algunas de mis allegadas para comprar comida.

 

Por supuesto, con esta oferta no espero visitas. Si acaso pacientes lectores de estas líneas.

Por Gisela Kozak Rovero.

 

Fuente: https://www.altairmagazine.com/voces/caracas-vida-lesbica

Imagen de cabecera tomada de Google, fuente: bloquedecolors.wordpress.com

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¡Hagamos algo!

Unión Afirmativa de Venezuela está conformando una división de mujeres lesbianas cisgénero con tal propósito tiene una invitación permanente a quienes deseen incorporarse.

 

Unión Afirmativa es una asociación civil sin fines de lucro cuya razón de ser es la promoción de los estándares internacionales sobre derechos humanos en Venezuela. En particular los relacionados con la orientación sexual, la identidad y expresión de género, es decir, los que se refieren a las personas LGBTI. Como una ONG no tenemos filiación con partidos políticos ni grupos religiosos. No seguimos ninguna ideología.

 

Nuestra área de acción comprende:

1) Formación

2) Investigación y Documentación

3) Incidencia en organismos e instituciones a nivel nacional e internacional

4) Propuestas legislativas y de políticas públicas.

 

Esta división de mujeres  lesbianas cisgénero de Unión Afirmativa tiene dos objetivos: en primer lugar crear un espacio de encuentro. En segundo lugar, organizar y realizar actividades, culturales, sociales, deportivas y recreativas en alianza con la empresa pública y privada y con otras organizaciones de derechos humanos.

 

Tendrás la oportunidad de aprender sobre tus derechos y además aportar tus conocimientos junto a otras mujeres como tú. Comunícate con nosotras

¡Anímate y hagamos algo!

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