“Las personas LGTBI queremos lo mismo que las demás: ser reconocidas y tratadas con igualdad”

“Las personas LGTBI queremos lo mismo que las demás: ser reconocidas y tratadas con igualdad”- Quiteria Franco

La coordinadora de la asociación civil Unión Afirmativa, Quiteria Franco, afirma que Venezuela está estancada en materia de derechos de diversidad sexual, contrario a los avances dados por la mayoría de los países de la región. Recientemente fue nombrada miembro del grupo asesor de ONU-Mujeres para América Latina y el Caribe

Por: Crisis en Venezuela

El nombre de Quiteria Franco rodó casi de manera viral en las redes en febrero pasado al ser seleccionada como integrante del grupo asesor de ONU-Mujeres para América Latina y el Caribe. Esta activista se ha dado a conocer por su trabajo en defensa de los derechos de las personas LGTBI, mundo al que llegó por su interés y necesidad de defenderse a sí misma de la discriminación presente en la sociedad.

Franco es licenciada en Educación, mención Idiomas por la Universidad del Zulia; se desempeña como profesora con Maestría en Lingüística Aplicada en la Universidad Simón Bolívar, donde además asesora al grupo de diversidad sexual denominado DSX. Es coordinadora de la asociación civil Unión Afirmativa, organización que integra la Red LGBTI de Venezuela. Define su rol en la sociedad como una conjugación entre la enseñanza –que va más allá de las aulas de clase, se traslada a cada acción diaria, a cada encuentro con el ciudadano común al dejarle una idea en qué reflexionar– y su desempeño como defensora de derechos humanos, labor que se convirtió en una de sus pasiones.

—¿Cómo llegó al mundo de los derechos humanos?

Fue un camino bonito. Aproximadamente en 2001 tuve el primer acercamiento con la organización Amazonas de Venezuela, que fue la primera que trabajó en los temas de lesbianas en el país. La persona que estaba al frente de esa organización me invitó a un programa de televisión y allí conocí a quienes en esa época estaban trabajando en el tema LGTBI. Poco a poco fui incursionando en ese mundo. Algunos años después empecé a hacer activismo en favor de los animales, yo tenía tres perros. Más tarde en la Universidad Simón Bolívar, donde doy clases, se formó un grupo de diversidad sexual (DSX-USB) del cual soy asesora. Ahí comencé mi activismo LGTB porque necesitaba también ponerme en contacto con movimientos y organizaciones fuera de la universidad. Incluso me acerqué a los movimientos que impulsaban la ley de defensa de las personas que viven con VIH, aunque yo no sabía nada del tema. Allí conocí a Alberto Nieves, director de Acción Ciudadana contra el Sida (ACCSI), quien ha sido mi mentor en mi formación como activista y en el trabajo de incidencia. Cuando asumí la coordinación de Unión Afirmativa me dediqué a trabajar para reactivar la Red LGBTI, que aun cuando ya estaba articulada, tenía sus altos y bajos.

—¿Cuál es actualmente la principal lucha de los defensores LGTBI en Venezuela?

No es muy distinto al del resto de las organizaciones. El principal reto es lograr la cohesión entre organizaciones, vencer la lucha de egos que es tan dañina para lograr objetivos, y eso vale para todas las organizaciones porque debemos recordar que la defensa de los derechos humanos está orientada al reconocimiento de los derechos, no al beneficio particular. Esa cohesión nos hará más fuertes para hacerle frente a un gobierno que no nos reconoce y criminaliza nuestra labor. Por otro lado, siento que hay personas que se lanzan al activismo sin tener información ni formación, sin un verdadero conocimiento de las leyes y de las normativas y, además, muchas veces cuando ciertos activistas empiezan a tener la atención de los medios los egos se suben, se pierde el objetivo y se descuida el tiempo para la formación.

—Llama la atención que su respuesta es una autocrítica hacia el movimiento de DDHH y no hacia afuera, donde uno supone que están los retos a vencer…

Es que estamos ante retos que van en dos direcciones, y tenemos que ver nuestras fallas para ser mejores defensores. Esa otra dirección donde están los retos en materia LGTBI está, por ejemplo, en el gobierno que es absolutamente homofóbico y que lejos de ser incluyente como se vende es excluyente y discriminatorio. Pero aún así veo el mayor reto en los grupos religiosos. Puede que ellos nunca nos acepten, pero por lo menos espero que no entorpezcan la lucha por el reconocimiento a nuestros derechos de igualdad, porque lo importante es que comprendan que eso no les va a restar derechos a los heterosexuales; entonces si no perjudicamos a otros ellos no deben ser obstáculo. Y en ese sentido, como red debemos buscar la forma de fortalecer los acercamientos con los grupos religiosos de diversas iglesias que sí están a nuestro favor, porque son alianzas estratégicas.

—¿Qué es más difícil de afrontar para las personas LGTBI: el gobierno o la sociedad?

Los cambios en la sociedad son más rápidos que las leyes. Creo que la intolerancia en la sociedad va a cambiar, ya está ocurriendo, pues poco a poco hay más presencia de personas LGTBI y, por ende, está más presente el debate. En parte lo digo por mi propia experiencia, además de lo que conozco y he observado. En los comienzos de mi activismo había poco espacio de participación hasta que decidí buscar esos espacios, levantar la mano en los foros y ponencias, dar mi opinión, participar, y así poco a poco me fui dando a conocer, no fue fácil vencer la resistencia, incluso en grupos de mujeres, por ejemplo.

—¿Considera necesario que en Venezuela haya una legislación especial para las personas LGTBI o serían suficientes reformas a las leyes existentes que los incluyan?

Pienso que la forma no es lo importante, sino el reconocimiento de los derechos, aunque estoy en contra de crear leyes para grupos específicos, pues lo que se debe buscar es la protección integral de todas las personas. De hecho, la primera agenda legislativa que presentó la Red LGTBI iba orientada a la reforma de la Ley del Código Civil para permitir el cambio de nombre a las personas trans, así como el matrimonio homosexual, del cual deriva una cantidad de derechos que hasta ahora no son reconocidos. Pero lo que sí es necesario es una ley contra la discriminación porque es la recomendación de organismos internacionales como la ONU, que señala que los países deben contar con una ley amplia que incluya todas las formas posibles de discriminación y se cree un único instituto que atienda la prevención, la educación y la formación contra la discriminación, que fue todo lo contrario a lo que hizo la Asamblea Nacional chavista que se inventó leyes para grupos con la finalidad de segregar y dejar por fuera a las personas LGTBI porque se trata de un gobierno abiertamente homofóbico, de allí que en Venezuela todos los grupos vulnerables tienen una ley excepto nosotros. Al final lo que queremos las personas LGTBI es lo mismo que aspira cualquier otra: no ser discriminadas en ningún ámbito, el derecho al trabajo, al trato igualitario, el derecho a la identidad, a casarnos… queremos lo mismo, lo básico, somos seres humanos como cualquier otro.

—Hace unos meses usted decía en un evento que los países más abiertos a la diversidad sexual reciben múltiples beneficios. ¿Podría explicarlo?

En 2015 el Banco Mundial publicó un informe en el que incluía datos sobre los beneficios que obtiene cualquier país que decide ser inclusivo con las personas LGTBI al reconocerles sus derechos a la no discriminación y al derecho al empleo, porque no solo se trata de que tengamos un trabajo, sino la posibilidad de ascender como cualquier otra persona, a que contemos con un ambiente laboral inclusivo y armónico; las empresas pueden perder empleados excelentes por no garantizarles una verdadera inclusión. Igualmente ocurre, por ejemplo, con las personas trans porque si están en situación de calle son una carga, después habrá que invertir en rescatarlas, sacarlas de la dependencia de drogas, atenderlas en el sistema público de salud, crear programas de inserción laboral, entonces al excluirlas se convierten en una carga para el Estado. Al final, incluir a las personas LGTBI es una ganancia para el sector público, el privado y para la sociedad en general. Pero también hay beneficios económicos, la industria turística es de las que más los ha percibido, pues hay países que han entendido que atraer a la comunidad LGTBI tiene múltiples beneficios. Por ejemplo, desde que Argentina, España, Canadá, entre otros, permiten el matrimonio homosexual a extranjeros el turismo en esos países ha aumentado, y eso se traduce en mayores ingresos para quienes voltearon a ver sin discriminación a estas personas, pues las ven como clientes, quieren recibirlas y complacerlas, y han ido creando un ambiente respetuoso para ellas.

—¿Cómo está Venezuela en relación con los demás países de América Latina en el tema LGTBI?

Muy mal, más aún tomando en cuenta que América Latina es la región con mayor progreso en esta materia, según el reciente informe de la Asociación Internacional de Gays, Lesbianas, Bisexuales, Trans e Intersexuales –ILGA por sus siglas en inglés–. Sin ir muy lejos, Colombia, Argentina, Brasil, México tienen matrimonio homosexual; Ecuador y Chile reconocen la unión civil, Perú ya está discutiendo la unión civil; es decir, en la mayoría de los países de la región hay matrimonio, unión civil o por lo menos lo están discutiendo, menos en Venezuela, aquí el tema está estancado, no se está haciendo nada.

—Pasando al tema de su nombramiento como integrante del grupo asesor de ONU-Mujeres, ¿en qué consistirá su participación?

Quisiera aprovechar para precisar algo porque este nombramiento ha dado a ciertas confusiones. Entiendo que a muchas personas las llene de orgullo que haya una venezolana en una instancia tan importante, pero debo aclarar que yo no represento al país, mi postulación, así como la de las otras seleccionadas, es a título personal y ad honorem, no soy la representante de Venezuela, ni siquiera voy en nombre de mi organización Unión Afirmativa ni de la Red LGTBI. Me siento muy honrada de haber sido seleccionada entre 200 mujeres y con una gran responsabilidad. Este es un grupo asesor para recomendar a ONU-Mujeres qué temas discutir, cómo abordarlos, la pertinencia y qué aspectos son necesarios tratar sobre las mujeres en América Latina y el Caribe.

—¿Y ya tiene algún tema el mente?

El área que yo manejo. Mi propósito será impulsar una mayor visibilidad de las mujeres lesbianas y transexuales, y aspiro a que la instancia sea abierta a eso.

—Usted ha trabajado en varias iniciativas de derechos humanos. ¿Cómo se define en su rol de defensora?

Descubrí una pasión en lo que hago; este camino comenzó para ayudarme a mí misma, me gustó lo que aprendí en mi formación (y autoformación) y vi que con aprender un poco uno es capaz de defenderse a sí mismo. Más que sentir que tengo el deber de defender a un grupo, quiero decirle a la gente que con documentarse puede ser capaz de defender sus propios derechos, porque es imposible que los defensores estemos en todos lados. Disfruto mucho al hacer reflexionar a alguien sobre cualquier injusticia, más allá de criticar o juzgar a esa persona siento que al hacerla reflexionar estoy haciendo mi labor, pues de alguna manera todos en la vida hemos sido discriminados pero sin darnos cuenta discriminamos a otros. En la medida en que seamos conscientes de eso creo que vamos a ser mejores personas y una mejor sociedad.

Fuente: Crisis en Venezuela

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¿Qué son los grupos asesores de la sociedad civil de ONU Mujeres?

Este lunes 22 de enero de 2018, la oficina regional de ONU Mujeres para latino américa y el caribe  dio a conocer el grupo de cuatro mujeres que formará parte del Grupo Asesor de esta institución, en ell cual fueron electas dos venezolanas, Quiteria Franco como principal  e Ileana La Rosa como suplente.

Les compartimos aquí parte del documento de ONU Mujeres en el que se explica qué son y en qué consisten los grupos asesores.

Los Grupos Asesores de la Sociedad Civil de ONU Mujeres (GASCs) son cuerpos asesores establecidos a nivel global, regional y nacional a fin de facilitar consultas efectivas, continuas y estructuradas entre la sociedad civil y ONU Mujeres. Tal como establece la Estrategia Preliminar de ONU Mujeres para los Grupos Asesores de la Sociedad Civil (desarrollada en noviembre 2015)[1], los mismos constituyen un mecanismo institucional para el diálogo regular entre ONU Mujeres y líderes del movimiento de mujeres y feminista sobre las prioridades y temas clave en materia de igualdad de género a nivel nacional, regional y global. Actúan para informar a ONU Mujeres sobre perspectivas políticas estratégicas y procesos normativos e intergubernamentales.

Asimismo, son una red estratégica y sustantiva de personas de la sociedad civil eminentemente calificadas y con experiencia y conocimientos diversos acerca de las áreas prioritarias de ONU Mujeres. Los CSAGs tienen un rol doble y complementario – como órgano asesor de ONU Mujeres y como plataforma de advocacy para adelantar la agenda de igualdad de género.

En su rol de asesoría, los GASC son un recurso dinámico para ONU Mujeres, de iniciativas innovadoras, ideas, estrategias y perspectivas de políticas. En su rol de abogacía, los GASC juegan un rol político vi tal avanzando los objetivos compartidos de promover los derechos de las mujeres, la igualdad de género y el empoderamiento de las mismas.

  1. Objetivos

✓ Asesorar y abogar por el desarrollo de políticas y programas a nivel regional, sub-regional y nacional con la experiencia, perspectivas y conocimientos de la sociedad civil y promover alianzas sostenibles entre ONU Mujeres y la sociedad civil para avanzar en la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.

✓ Incidir y participar de los procesos y plataformas intergubernamentales. El rol de ONU Mujeres es facilitar espacios de diálogo en estos ámbitos intergubernamentales y entre los CSAGs y otras partes interesadas, como los gobiernos y el sector privado.

✓ Contribuir con la efectiva implementación, seguimiento y monitoreo de la Agenda de Desarrollo 2030[2]. Actuar como socios de primera línea de ONU Mujeres y crear una red de solidaridad de la sociedad civil para coordinar esfuerzos con ONU Mujeres a los fines de acelerar la acción y advocacy para el logro de la igualdad de género en 2030.

III. Mandato

✓ La Asamblea General de las Naciones Unidas, al crear la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU Mujeres) solicitó que la misma continúe la práctica existente de realizar consultas efectivas con las organizaciones de la sociedad civil, y alentó a que éstas aporten una contribución significativa a la labor de la Entidad. (RES. A/64/289).

✓ En su Visión y Plan de Acción, la Directora Ejecutiva dijo: “En reconocimiento de esta relación especial que concibo entre ONU Mujeres y las organizaciones de mujeres, nombraré un Grupo Asesor de ONGs para que me dé consejos en mi calidad de Directora Ejecutiva de ONU Mujeres. Este será un cuerpo a través del cual las ONG puedan expresar sus perspectivas, experiencias y conocimientos desde el nivel nacional y canalizar la colaboración existente” (Michelle Bachelet, 2011).

✓ El Plan Estratégico de ONU Mujeres 2013-2017 y el Marco de gestión de resultados (Rendimiento1.2, Meta para 2013) establece que “Existen grupos asesores mundiales, regionales y en los países que dan información continua sobre los programas de ONU Mujeres.”

  1. Rol
  1. a) Rol de Asesoría:

✓ Brindar asesoría estratégica a ONU Mujeres, de manera individual o colectiva, –y a otras instancias cuando sea apropiado-en sus prioridades temáticas y políticas, incluyendo el proceso de planificación estratégica.

✓ Proporcionar información y orientación sobre la evolución y tendencias políticas, económicas, sociales y culturales para la programación de ONU Mujeres a nivel nacional/regional (screening político).

✓ Proporcionar análisis del entorno socioeconómico y político a nivel nacional y regional y su impacto sobre la igualdad de género y los derechos humanos de las mujeres.

✓ Proporcionar aportes a los programas y políticas de ONU Mujeres, incluyendo el Plan Estratégico Regional.

✓ Brindar orientación y aportes a las estrategias regionales de promoción de la igualdad de género y empoderamiento de las mujeres.

  1. b) Rol de advocacy:

✓ Brindar asistencia a ONU Mujeres en el fortalecimiento de su relación y diálogo con la sociedad civil en todos los niveles.

✓ Participar e incidir en los procesos normativos y plataformas intergubernamentales como la  CSW, la Conferencia Regional de la Mujer, entre otros.

✓ Crear una red de solidaridad de la sociedad civil para coordinar esfuerzos con ONU Mujeres a los fines de acelerar la acción y advocacy para el logro de la igualdad de género en 2030.

✓ Contribuir con la efectiva implementación, seguimiento y monitoreo de la Agenda de Desarrollo 2030.

  1. Antecedentes

El Grupo Asesor de la Sociedad Civil para América Latina y El Caribe (CSAG-LAC, por sus siglas en inglés) se conformó en mayo de 2012 y fue resultado de un proceso riguroso de selección y muy concurrido al cual se postularon casi 120 mujeres y hombres de gran trayectoria y prestigio. La selección final estuvo a cargo de las propia pares de la sociedad civil. Se seleccionaron quince integrantes y tres observadoras permanentes, además de cuatro postulantes alternas (una por subregión). Con el fin de garantizar la continuidad de la labor del Grupo Asesor, una proporción de sus miembros desempeñan sus funciones por un período de tres años. En consecuencia, en el año 2014 se renovó la mitad del grupo entrando siete nuevas integrantes. En el primer semestre de 2016 se renovó nuevamente la membresía, saliendo las ocho integrantes del grupo original y 4 nuevas integrantes fueron seleccionadas mediante convocatoria pública. A partir de 2016 el grupo estuvo integrado por 11 miembros en total.

Para el periodo 2018-2020, se han elegido 4 integrantes – 2 de países andinos, 1 de región centroamericana/México y 1 de Caribe anglo – para mantener el equilibrio geográfico.

Actualmente el Grupo Asesor cuenta con una amplísima representación, tanto de organizaciones y ámbitos de actuación, como geográfica. Las asesoras representan a las cuatro subregiones: México y América Central, El Caribe, los países andinos y Brasil y El Cono Sur. Cuentan con probada experiencia en las aéreas de igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. Entre ellas hay defensoras de los derechos de la mujer, académicas especializadas en género y avaladas por instituciones de reconocido prestigio, lideresas indígenas, abanderadas de los derechos de las mujeres afro descendientes y notorias activistas en la defensa de los derechos políticos, económicos y reproductivos de las mujeres de Latinoamérica y el Caribe[3].

El Grupo Asesor se reúne presencialmente una vez por año y virtualmente cada dos meses sosteniendo reuniones virtuales regulares con la Directora Regional. La primera reunión presencial del CSAG-LAC tuvo lugar en octubre 2012 en Panamá con el objetivo de generar recomendaciones concretas para el trabajo de ONU Mujeres de cara al Plan Estratégico 2014-2017. La segunda reunión tuvo lugar en octubre de 2013 en Santo Domingo, República Dominicana, en la antesala de la XII Conferencia Regional de las Mujeres de América Latina y el Caribe de la CEPAL (centrada en la igualdad de género, el empoderamiento de las mujeres y las tecnologías de la información y las comunicaciones) y el Foro de Organizaciones Feminista (espacio para debatir, elaborar y hacer l legar las voces de las mujeres al pleno de la Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe). La tercera reunión presencial se llevó a cabo en octubre de 2014 en Panamá y tuvo como objetivo central elaborar el Plan de Trabajo del año 2015, así como plantear la evaluación del grupo y los términos futuros de acción. La cuarta reunión presencial se llevó a cabo en enero de 2016 en Santiago de Chile en la antesala a la consulta regional previa a la CSW60 de 2016 a ser organizada por CEPAL y ONU Mujeres conjuntamente. La quinta Reunión presencial se llevó a cabo en la antesala de la XIII Conferencia Regional de las Mujeres de América Latina y el Caribe de la CEPAL en Uruguay (25 al 28 de octubre de 2016). La sexta Reunión presencial se llevó a cabo en febrero de 2017 en Panamá en la antesala a la consulta regional previa a la CSW61 de 2017. La séptima Reunión presencial se llevará a cabo en febrero de 2018 en República Dominicana en la antesala a la consulta regional previa a la CSW62 de 2018.

  1. Composición

El Grupo Asesor de la Sociedad Civil de ONU Mujeres para América Latina y el Caribe estará compuesto por once (11) integrantes con reconocida trayectoria en el terreno y experiencia probada en áreas relacionadas con la igualdad de género, los derechos humanos de las mujeres y el empoderamiento de las mismas. Serán provenientes de redes de igualdad de género, organizaciones de mujeres y feministas, así como de otras organizaciones no gubernamentales y de base con trabajo en juventud, grupos étnicos, afro-descendientes, sexualidades, derechos humanos de las mujeres, diversidad sexual y distintas identidades de género, entre otros temas, comprometidas/os con los valores de las Naciones Unidas.

En todos los casos las/os integrantes deberán contar con reconocimiento y capacidades en el activismo (fuertes conexiones con las redes y organizaciones de mujeres a nivel nacional, regional o global), credibilidad, capacidad analítica, manejo de las nuevas tecnologías, trayectoria profesional y entendimiento comprobado de las necesidades e intereses de las mujeres y los grupos de mujeres.

La composición será la siguiente:

✓ 8 integrantes de redes de igualdad de género, organizaciones de mujeres y feministas (intermedias o de base). El equilibrio geográfico estará asegurado por al menos dos integrantes de cada una de las sub-regiones de América Latina y el Caribe: 1) El Caribe (anglo y francés); 2) México y Centroamérica; 3) Brasil y El Cono Sur y 4) Países Andinos.

✓ 3 expertas/os en alguna de las áreas de impacto y sub-áreas prioritarias de ONU Mujeres en la región (empoderamiento económico de las mujeres, liderazgo y participación política, prevención y eliminación de la violencia contra las mujeres y niñas, paz y seguridad, estadísticas y presupuestos género sensibles), que serán no exclusivamente académicas/os, sino también personas que estén avaladas por institutos de investigación u organizaciones feministas o de derechos humanos (incluido el trabajo en asuntos legales) y otras organizaciones que muestren una probada experiencia. La composición del Grupo debe asegurar la representación de la diversidad de las mujeres de la región e incluir a organizaciones y redes de mujeres y feministas, organizaciones de la sociedad civil, el sector académico y líderes de opinión seleccionados. El Grupo incluirá a integrantes con experiencia a nivel de bases que representen diversas perspectivas de desarrollo.

La membresía en el GASC no constituye un trabajo remunerado, es ad honorem.

VII. Duración del mandato

Las/os integrantes del Grupo servirán en el Grupo Asesor a título personal por un período de dos años. El grupo se renovará de manera parcial por tercios.

Para asegurar continuidad, una proporción de las/os integrantes del grupo podrán servir por un periodo máximo de tres años en total, según decisión del propio Comité.

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[1] Elaborada tras los resultados obtenidos de una Encuesta Global sobre los CSAGs lanzada en abril de 2015 y del Dialogo Global de la Sociedad Civil con ONU Mujeres celebrado el 12 y 13 de noviembre de 2015 en Nueva York en donde se intercambiaron experiencias acerca del funcionamiento de los Grupos Asesores en sus tres niveles de actuación: global, regional y nacional.

[2] Fue adoptada por los líderes del mundo en la Cumbre Mundial Sobre Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (25 y 26 de septiembre de 2015, NY) tras un proceso de tres años de negociaciones intensivas y de diálogo, que congregó no sólo a gobiernos y a la sociedad civil sino también a millones de personas de todo el mundo. Los Estados miembros acordaron por unanimidad lo que el Secretario General de la ONU describió como “la agenda de desarrollo más inclusiva que el mundo jamás haya visto”. La Agenda 2030 abarca las tres dimensiones de la sostenibilidad: económica, social y medio ambiental. Está constituida por 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que s e basarán en los progresos alcanzados a través de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). La Agenda coloca en su centro a las personas y el planeta y proporciona a la comunidad internacional el ímpetu que necesita para trabajar unida a fin de abordar los enormes desafíos que enfrenta la humanidad, incluyendo la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.

[3] Para conocer a sus integrantes y sus resultados de actuación consultar los siguientes Links: Link 1, Link 2, Link 3, Link 4 y Link 5.

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Quiteria Franco electa integrante del Grupo Asesor de la Sociedad Civil para ONU Mujeres América Latina y el Caribe

ONU Mujeres anuncio los nombres de las nuevas integrantes de su Grupo Asesor de la Sociedad Civil para América Latina y el Caribe (GASC-LAC).

Este lunes 22 de enero la Entidad de Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer (ONU Mujeres) anunció la incorporación de cuatro integrantes titulares y cuatro suplentes a su Grupo Asesor de la Sociedad Civil en América Latina y el Caribe.

Quiteria Franco  fue electa como integrante plena y principal del Grupo Asesor de la Sociedad Civil para ONU Mujeres- Latino américa y el Caribe.

Franco, activista por los derechos de las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersex durante varios años, es desde el año 2014 la coordinadora general de Unión Afirmativa de Venezuela y de la Red LGBTI de Venezuela.

Adicionalmente, Franco se desempeña como profesora universitaria en la Universidad Simón Bolívar en Caracas, Venezuela desde el año 1999.

El Grupo Asesor de la Sociedad Civil de ONU Mujeres en América Latina y el Caribe es un espacio en el que se debaten ideas y estrategias para implementar nuevas iniciativas, políticas y programas a favor de los derechos de las mujeres. El objetivo es que la agencia pueda valerse de los conocimientos y experiencias de las mujeres activistas, defensoras y académicas que conforman el grupo.

Luego del proceso de postulación y revisión de al menos 200 candidaturas, fueron seleccionadas cono integrantes plenas Waldistrudis Hurtado, de Colombia; Marylyn Ramón Medellín de México, Gia Gaspard Taylor de Trinidad y Tobago y Quiteria Franco de Venezuela.

Igualmente, fueron incorporadas cuatro integrantes suplentes, ellas son Janeth Lozano de Colombia, Ileana La Rosa, de Venezuela ; así como Gloria Careaga de Méxicoy Ro-Ann Mohammed de Barbados.

Fuente: ONU Mujeres LAC.

 

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